Buenas tardes

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Buenas tardes:

Llega un momento, en que aprendemos a convivir con unos…y a sobrevivir….sin otros.

One Comment

  • xcraterh19

    28/07/2017 at 11:02

    Aquella tarde puse en marcha una secuencia, cierto es que tenía cierta dosis de insensatez por mi parte, se trataba de jugar a ser el destino, mejor dicho, a ser mano del destino.

    Vivimos en un entorno construidos por nosotros mismos, como base nuestras costumbres, amigos, familia, trabajo y demás detalles insignificantes cotidianos, pero hay que añadir al destino, a ese que te cambia muchas veces la vida de una forma dramática o todo lo contrario, como ejemplo que aciertes y ganes un montón de dinero.

    Y esa tarde iba a visitar a una amiga que estaba en el hospital, no encontraban el origen de su mal y estaban haciendo muchas pruebas, y pensaba que el hospital era un buen lugar para ese trabajo de campo, por cierto, ese día llovía a mares.

    Apenas gente y los pasillos vacíos, y enarcando una ceja, la izquierda, significa contrariedad, me dije que las posibilidades eran nulas, pasillo adelante, rellano con dos ascensores, sigo pasillo a la derecha, y lejos veo una figura quieta, del techo cuelga algo, y me dije que el destino jugaba a mi favor, era mi oportunidad y según la distancia se acortaba le dije al destino que era perfecto.

    La mujer sujetaba un largo cartel, uno de los lados que le sujetaban al falso techo se había soltado y podía dar a alguien, y me detuve. Ella era de estatura normal, supuse cerca de los cincuenta, delgada y habladora.
    Miré donde estaba el gancho, intenté ponerle en su sitio, pero no podía debido a lo fino del gancho, la mujer entró en una sala que tenía la puerta abierta y sacó una especie de escalera con dos escalones, pude subirme y sin problemas el cartel dejó de ser un problema.

    La mujer me dijo que había llamado a mantenimiento, le dije que era un lugar falso, arrugó la frente, despacio pronuncié “Manteni/ “miento”, soltó una carcajada diciéndome que no se le había ocurrido pensar de esa forma.
    Y se quedó esperando al técnico, yo entré a ver a mi amiga y cuando terminé la visita pasé por el pasillo del cartel caído y más adelante ella estaba terminando de vaciar papeleras, de nuevo la saludé haciendo un gesto de despedida y ante mi sorpresa se puso a mi lado empujando su carrito, me dijo que nadie hacía eso que hice yo, y de vez en cuando me miraba de reojo, pensaba si ella pensaba que había ligado gracias al cartel caído, pero no, se quejaba de lo mal que estaban el sector de limpiezas.
    Y dijo una frase que la rectifiqué, puso cierto gesto parecido cuando separé lo de miento, digo que le rectifiqué ya que se llamó mujer de la limpieza, y yo le dije que no, que era la señora de la limpieza, y que el cirujano jefe nunca podría hacer su trabajo sin que ella hiciera antes el suyo.

    Se quedó pasmada, me dijo que no se le había ocurrido pensar eso, y le respondí que muchos trabajos se encuentran en la misma situación. Un fontanero, cuando un fin de semana se estropea algo que nos es imprescindible, y de nuevo asintió con la cabeza y me hizo una pregunta que no esperaba. (Nos hablábamos de usted).

    Cuando llegamos a un rellano muy próximo a la salida del hospital se detuvo y mirándome de frente y me hizo una pregunta.

    ¿Quién eres?, tío, me has cambiado la vida.

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