La virtud del egoísmo

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El propósito moral de la vida de un hombre, es el logro de su propia felicidad. Eso no significa que debe ser indiferente a todos los demás hombres, que la vida humana no tenga ningún valor para él y que él no tenga ninguna razón para ayudarles a otros en una emergencia.

Pero sí significa que él no subordina su vida al bienestar de los demás, que no se sacrifica a las necesidades de otros, que el alivio del sufrimiento de otros no es su principal preocupación, que cualquier ayuda que pueda darles es la excepción, no la regla, un acto de generosidad, no un deber moral, que es marginal y circunstancial, de la misma forma, que los desastres son marginales y circunstanciales a lo largo dela existencia humana, y que los valores, no los desastres, son el objetivo, la primera preocupación y la motivación de su vida.

Ayn Rand

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