PGE: ABSTENCIÓN SECESIONISTA

Pedro Sánchez negocia bajo cuerda con el secesionismo catalán los Presupuestos Generales del Estado. Al margen de declaraciones de ciertos sectores de cara a la galería, el presidente socialista confía en alcanzar un acuerdo positivo. Tal vez no pueda forzar un sí rotundo y esclarecedor. Pero desde hace varias semanas avanza en el plan B: conseguir la abstención de los independentistas.

Eso permitiría poner en marcha el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados. La situación se alargaría entonces hasta el comienzo de abril. El resultado final sobre los PGE se dibuja incierto, pero las elecciones autonómicas y municipales estallarán en esas fechas primaverales y lo absorberán todo.

Pedro Sánchez juega con la abstención secesionista. La pretende conseguir en los próximos días para mantenerse sobre la poltrona monclovita al menos hasta el otoño del año que viene. Y si las autonómicas y municipales no se convierten en la tumba del sanchismo, si los resultados fueran pasables, agotar la legislatura.

El presidente Sánchez camina sobre la cuerda floja del circo político desde que Felipe González, tras sentirse engañado, le escabechó de Ferraz. Contra todo pronóstico, y aprovechándose de las indecisiones y las torpezas de Susana Díaz, Pedro Sánchez ganó las primarias en el PSOE y se sumó después a la inteligente operación de Pablo Iglesias para desarzonar a Mariano Rajoy de su cabalgadura presidencial.

Triunfó el líder socialista en la moción de censura y se ciscó en buena parte de lo que había prometido, asegurando que no convocaría elecciones generales, además de anunciar urbi et orbi que agotaría la legislatura. Tras el desastre andaluz, se mantiene en equilibrio inestable. A pesar del resultado, se frota las manos por el descalabro de Susana Díaz, al que, según destacados socialistas, ha contribuido enmascaradamente.

Los factores de incertidumbre en la negociación con el secesionismo catalán son múltiples, pero el presidente del Gobierno confía en la carta clave que mantiene semiescondida en la manga de su elegante chaqueta de ejecutivo: el indulto. Los encarcelados trabajan para que el presidente conserve la silla curul de Moncloa hasta que el Tribunal Supremo dicte sentencia y Sánchez cumpla con el do ut desdel indulto.

Luis María Anson, de la Real Academia Española. ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor