Los 40.000 millones avanzados por el Gobierno en septiembre para préstamos ICO de apoyo a la inversión empresarial han resultado un fiasco.

La iniciativa de Nadia Calviño ha pinchado porque las empresas están sometidas a tal grado de incertidumbre y desconfianza, que optan por no arriesgar.

Esos avales fueron concebidos inteligentemente para paliar una merma inversora y sostener a pequeñas y medianas empresas durante la parálisis de la primera fase de la pandemia.

Sin embargo, hoy la demanda es residual y supone un quebradero de cabeza para Moncloa. A las pugnas diarias de Calviño con Pablo Iglesias se une ahora un modelo fallido para impulsar una recuperación que tardará en llegar más de lo previsto.

El líder del PP, Pablo Casado, alertó al Gobierno de la insolvencia de los parches coyunturales del subsidio porque nunca son soluciones a largo plazo.

Pero Sánchez jamás escucha a la oposición y ahora le llegan las preocupaciones añadidas.

ABC

viñeta de Linda Galmor