**A Carlos Herrera le pagan los obispos, y él cumple. Los obispos han hecho de la COPE un aparato de propaganda del PP. Lo obispos fariseos, que han apoyado la profanación de la tumba de quien les salvó del exterminio.

**Siempre causa especial repugnancia la hipocresía de quienes se presentan como referentes morales. Me refiero a la banda farisaica de la Conferencia episcopal.

**Dice el Doctor  que Eurovisión “es una cita única, que fomenta la unidad entre los países y que demuestra cómo la música es una parte esencial de nuestra cultura” . Hay que admitir que el fulano domina el lenguaje de los timadores.  El tal Cantó, por cierto gran admirador de Zapatero y de Eurovisión, dio el cante en la ídem: se acercó al último puesto.

**Posiblemente la canción y escenificación más hortera de Eurovisión fuese la de Italia. Me avisó una amiga para que viera hasta qué punto era de esperpento.  Por eso, precisamente, mereció el primer premio en ese festival del esperpento europeo.

**Un “¡viva España!” le dedica el Cantó al Doctor. Un viva tan falso como el doctorado del fulano.  Dejar a España en ridículo a  la cola de Europa se ve que es su ideal. La canción del Cantó lloraba a su abuela muerta por el virus, y una hazaña de su admirado Doctor ha sido convertir a España en uno de los países con más muertos.  ¿Qué tal le quedaría Doctor Coronavirus?

**Cuando se exhibe demasiado un sentimiento, podemos dudar de su autenticidad

**En Francia reniegan ahora muchos de Napoleón. Para España no fue nada bueno, pero para Francia fue la manifestación de su fuerza interna militar, política y cultural de la que todavía viven los franceses. Muchos de los cuales, por una razón difícil de entender, se pretenden superiores a su propia historia. “¿Quién no se siente superior a su propia biografía?”, ironizaba alguien que no recuerdo ahora. Una enfermedad que España lleva sufriendo mucho tiempo.

Pío Moa ( El Correo de España )