» PIQUÉ-TES »

Desde el fallo del Tribunal Supremo sobre La Manada -pasando por la exhumación de Franco- era evidente que la sentencia no colmaría las expectativas de muchos. (Y eso que algunos penalistas se atrevían a relacionar la intimidación sin violencia a la víctima de La Manada con la coerción del nacionalismo).

El Supremo se ha convertido en una especie de reflejo del consenso, eso que viene a ser como la ensoñación de los indepes con el 1 de octubre, para forzar al camello español a pasar por el ojo de la aguja por el que los ricos no tienen que pasar.

De momento, ni siquiera el pregunta y respuesta sobre lo que está pasando en Cataluña estos días del corresponsal del New York Times ha sido especialmente hiriente con la sentencia. (Recordemos que es habitual de TV3). Por eso, tampoco nos debería molestar el editorial de The Guardian que calificaba de vergüenza la sentencia por los «encarcelamientos draconianos». Total, este es el periódico al que se le pueden pagar 43.000 euros para que te hagan una entrevista.

Así que nos puede empezar a dar igual lo que piense la pobresía internacional de la sentencia porque en pocos días Sanchez les estará entregando la momia de Franco.

España es un país autoritario, dice Guardiola. España es el país del consenso, responden los Supremos de Móstoles.

Lo bueno es que a una parte de los independentistas se les quitó la ensoñación con la intervención de las fuerzas de seguridad del Estado en el simulacro de referéndum del 1-O y con los dos años que llevan los sediciosos (me pone cuando lo dice Cayetana) en prisión.

Ahí tienen a Marta Pascal y Pilar Rahola de lo más ortiguianas en sus redes sociales. «Así no, así no», repiten por la que han montado los niños y abuelos de la Generalidad. La revolución de las sonrisas son ahora barricadas de contenedores y coches quemados, cortes en los trenes y carreteras…

El próximo 27, SCC ya ha convocado una manifestación constitucionalista. Ya saben: justicia, convivencia, hasta el cansino seny…

Un día antes, el Madrid jugará contra el Barça que también en un comunicado del club ya ha dicho que la «cárcel no es la solución» (¿y sí lo es quitarle las medallas a Franco después de muerto?) No tengo fe en que este Madrid de Ramos vaya a romper la ensoñación nacionalista de la que tan responsable es el Barça.

Tampoco lo hizo cuando se dejó ganar en Gerona tras la aplicación del 155. Estarán los Piqué-tes. Ojalá me equivoque… Al día siguiente, tendremos que marcar nosotros.

Emilia Landaluce