PODEMOS: CABEZA DEL GOBIERNO

“Mariano Rajoy protagonizó una huida al estilo de los gobernantes del siglo XIX:se fugó“, dicen los de Podemos. Sólo le faltó repetir lo de aquel político que se fue al exilio y dijo: “No regreso a España hasta que la gente vuelva a saludarse quitándose el sombrero”.

El capitán se escapó de las sirenas, de las olas que le llevaban al acantilado. Pablo Iglesias no sólo se mostró feliz porque con esa fuga se acabaron los ladrones que se escondían en los palacios, sino porque los del PP hacen una oposición de capullos preguntando por las gafas de Pedro Sánchez.

Mariano dejó la tripulación a la deriva en unas primarias angustiosas, con un PSOE resucitado, como indica el vuelco en las encuestas. La moción de censura y la política gesticular, de pasarela, de Pedro Sánchez dejó a Ciudadanos noqueado. “Este Gobierno -dice Juan Carlos Monedero- ha descolocado a Albert Rivera y a su política de anuncio a lo Iván Redondo. No era más que un sueño en una noche de verano”.

Los de Podemos defienden más a Pedro Sánchez que los del PSOE. Atenúan sus errores, dicen que el dedazo de RTVE es transitorio, siguen esperando que concrete la agenda social, su postura ante el independentismo catalán y su solución imposible, que pasa por la distensión, el conllaveo y una imaginaria confederación. Ya se dijo que en política lo que no es posible es falso y, agotada la retórica de la España plurinacional, queda como desenlace una comunidad sublevada que viola cada día la Constitución sin tener poder para oponerse a la voluntad de toda la nación. Eso lo saben los propios independentistas y sus compañeros de viaje.

Los que acusaban a Pedro Sánchez de tener una sola idea (y ésa, equivocada) -querer gobernar en su propio provecho- y de carecer de imaginación, se han quedado enmudecidos. Puede morir donde nació: en una moción de censura; pero, de momento, los de Podemos son sus compañeros de viaje, la cabeza del Gobierno, el apoyo ideológico. Claro que no se van a resignar a ser IU teniendo cinco millones de votantes; cada día exigirán más. Valoran la capacidad de Pedro -más yunque que martillo-, lo ven como un superviviente de las Juventudes Socialistas y de los alevines de Pepiño.

El futuro del Gobierno, como el de la nación, está condicionado al procés. Cataluña es el destino. Jorge Verstrynge, al que su alma medio jacobina le dice que la independencia de Cataluña es imposible, le comentó a Puigdemont que si consiguiera la independencia pasarían a ser un protectorado francés. También cree que si Pedro Sánchez se viera obligado a aplicar el 155, la insurrección que ahora es incipiente sería imparable.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor