PODEMOS, DEL ASAMBLEARISMO AL CENTRALISMO

Pese a la encendida defensa que el líder de Podemos hace de la democracia interna de los partidos, Pablo Iglesias no deja de dar muestras de que su modelo organizativo se encuentra más cerca de aquello que cínicamente Lenin denominó “centralismo democrático” que de las formaciones políticas de tradición liberal. La Ejecutiva del partido ha aprovechado las vacaciones veraniegas para introducir modificaciones en los estatutos que no fueron votadas en el congreso de Vistalegre II. Concretamente, la dirección nacional, encabezada por Iglesias, ha incluido cambios en el capítulo referente al régimen disciplinario del partido, para endurecerlo con nuevas y polémicas conductas sancionables.

Denunciada la maniobra por la presidenta de la Comisión de Garantías, Olga Jiménez, y para que quedase claro dónde se encuentra el verdadero poder de la organización(que no está precisamente en las bases), la dirección no dudó en autorizar la apertura de un expediente disciplinario contra ella. Varios tribunales de garantías autonómicos ya han expresado su apoyo a Jiménez y han manifestado su rechazo a este abuso de poder de la dirección nacional, que pretende amedrentar a un órgano independiente cuya función es la de estudiar y resolver los conflictos internos del partido.

Jiménez había impulsado un dictamen que declaraba nulo el nuevo régimen sancionador. Sin embargo, con una Ejecutiva hecha a su medida, Iglesias ha querido escenificar que no permitirá críticas a sus decisiones, imponiendo un modelo de hechos consumados que persigue legitimar decisiones que no lo son, como es la modificación, sin una nueva consulta a la Asamblea, de los estatutos. De llevarse a acabo esta nueva purga, Podemos seguirá cayendo en una deriva centralista que le aleja de regeneración política prometida.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor