El anuncio hecho por Podemos e Izquierda Unida de que no solo se negarán a acudir a los actos propios de la cumbre de la OTAN que se celebra dentro de unos días en Madrid, sino que además se sumarán a las protestas que se convoquen, revela que hay dos gobiernos en uno, y que al final quien sale perjudicada es España.

En términos de imagen, de presencia institucional, de reputación en el mundo, y de eficacia en la política exterior, nunca ha existido un Gobierno que haga tanto daño a nuestra solvencia diplomática. Con ministros de Podemos sentados en el Consejo de Ministros resulta muy difícil ser creíble ante países que tienen que confiar en España.

¿Quién puede entender que sea el Gobierno quien tome medidas contra lo que piensa una parte de ese mismo Gobierno, o que el Ejecutivo se boicotee a sí mismo desde dentro? Es incomprensible y delirante, más aún cuando se trata de decisiones estratégicas como son la pertenencia a la OTAN, la defensa nacional o la lucha contra Vladímir Putin.

No es el Gobierno quien tiene un caballo de Troya dentro. Es España quien lo tiene y quien lo sufre.

ABC