Podemos no puede seguir de perfil ante lo que a tenor de las revelaciones podría conformar una trama de corrupción de gran magnitud. Tras intentar ocultarla, las informaciones exclusivas que este periódico ha ido publicando sobre la financiación irregular de un partido que hoy está en el Gobierno de España exigen que su líder, Pablo Iglesias, dé la cara en el Congreso de los Diputados.

Además de que Podemos deberá responder ante la Justicia si se derivan posibles responsabilidades penales de sus actuaciones, tiene que formarse en el Parlamento una comisión de investigación ad hoc para esclarecer tan oscuros movimientos.

Para que este ejercicio de transparencia se lleve a cabo es esencial que el PSOE apoye en el Congreso la petición del PP. Se trata de una oportunidad magnífica para comprobar si los socialistas mantendrán la misma dureza que en su momento exhibieron a raíz de la contabilidad b contra la ex cúpula popular o si, por contra, protegerán a sus socios.

 Sánchez y sus diputados, pues, tendrán que retratarse y se verá hasta qué punto están comprometidos con la regeneración. Una regeneración que Podemos enarboló en su origen como una bandera, pero que hoy ha convertido en un mero harapo, como demuestra que ayer la formación morada asegurara que su líder no tiene por qué dar explicaciones.

Y no será por la cantidad de misterios a resolver. Ahí está su llamada caja de solidaridad, cuya existencia es objeto de investigación judicial desde que su ex coordinador jurídico denunciara su descontrol mediante, por ejemplo, el pago de sobresueldos. Hoy desvelamos que aunque Podemos presume de que su contenido se destina a causas sociales, solo el 18% de lo que donaron los cargos públicos fueron a parar a este tipo de proyectos, según sus cuentas.

En vez de atacar a este diario, que cumple, desde su fundación, con su deber con la sociedad levantando las alfombras del poder, bien haría Podemos en comenzar a arrojar algo de luz ante tanta sombra.

El Mundo