PODEMOS SE INSTALA EN EL BULO

La contundencia con la que Podemos exige ejemplaridad al resto de formaciones políticas contrasta con el lacerante -aunque no sorprendente- sostenella y no enmendalla de este partido en la crisis en Lavapiés, desatada tras la muerte del senegalés Mame Mbaye. En vez de hacer autocrítica, tanto la formación de Pablo Iglesias como Manuela Carmena se empecinan en justificar la torpe gestión del Ayuntamiento de Madrid después del óbito del mantero: siguen rehuyendo su responsabilidad en el bulo propalado por concejales de Ahora Madrid y dirigentes de Podemos alrededor de la persecución policial. Una mentira cuya amplificación político incitó los graves disturbios registrados en Lavapiés. Carmena calificó de «correcta» la actuación de su equipo y dijo que no tiene nada que reprochar a nadie.

El problema es que sí hay muchas cosas que reprochar. En primer lugar, la falta de reflejos y de autoridad de la alcaldesa. Carmena anticipó el regreso de París tras los actos vandálicos registrados el día anterior. Sin embargo, no dio la cara hasta ayer, y lo hizo para escudarse en confusos subterfugios. En segundo lugar, nadie en el Ayuntamiento ha sido capaz de explicar por qué se ocultó la verdad: que la muerte del senegalés se debió a causas naturales y no fue fruto de una persecución policial contra el top manta.

La propia alcaldesa deslizó en un tuit el jueves por la noche que abriría una investigación para aclarar lo sucedido, lo que alentó las sospechas sobre la actuación de los agentes. En cambio, a las 22:18 horas del jueves el atestado ya recogía la muerte del mantero por paro cardíaco, hecho corroborado por la autopsia. Pese a ello, varios ediles de Carmena y miembros de Podemos no dudaron en cargar en las redes sociales contra la Policía. No fueron los medios los que propagaron el bulo que derivó en la violencia callejera.

Fue la retórica populista y antisistema de unos dirigentes políticos incapaces de asumir sus obligaciones como gobernantes. La misma que lleva a Podemos a proponer ahora la despenalización de la venta de productos falsos o la que permite a Carmena disculpar a los ediles que señalaron a las fuerzas de seguridad, pese a que las imágenes emitidas por La Sexta acreditan que la Policía Municipal auxilió al mantero.

Nadie niega la situación de vulnerabilidad de las personas que se ven abocadas a sobrevivir con la venta ambulante. En todo caso, la obligación del Ayuntamiento de Madrid es plantear soluciones. En cambio, Carmena ni admite errores ni tampoco se atreve a adoptar ninguna medida disciplinaria. La alcaldesa de la capital puede seguir parapetada en la autocomplacencia. Pero eso no oculta su incapacidad política ni tampoco la desfachatez de Podemos, capaz de atizar infundios que acaban alterando el orden público. Fue irresponsable difundir el bulo, pero aún lo es más instalarse en el mismo de forma contumaz.

El Mundo