POEMA A LA VIDA

Se escuchan «chillíos»,
voces de pequeños,
bastones de viejos
y pasos de ensueño.

Se escuchan los cantos
de las golondrinas,
las risas de niños,
y los ojos brillan
detrás de las puertas,
abiertas cortinas.

Se escucha la vida,
el rodar de ruedas,
el llanto lactante,
novedades nuevas.

Hoy ha florecido
la imagen del pueblo,
hay alma en la calle,
hay pies en el suelo.

Se escucha el rumor
del agua en las fuentes,
del roce en las ramas,
del viento en el cielo.

Me siento feliz,
de seguir viviendo,
y me siento triste
por los que se han ido
sin ellos buscarlo,
sin ellos quererlo.

Andrés Nieto.