POESÍA…ERES TÚ

Dicen que los poetas son unos tipos sensibles, con alma femenina y pasión de hombre, aunque la historia nos recuerda que entre los que se dedican a la rima, hay de todo y no escasea de nada.

También ocurre algo parecido entre las mujeres que a veces escriben con la reciedumbre del vate enamorado y lo hacen con una fuerza que atrapa porque que en el fondo conocen mejor que nosotros los entresijos del atrevimiento y el desencanto.

Aunque lo parezca no pretendo señalar diferencias entre hombres y mujeres cuando cuentan lo que les sale del alma, pero sí subrayo que hay poemas que enganchan por la fuerza de quien los escribe sin que se pueda distinguir a priori si el autor es autora o viceversa. Esa es la realidad y todo lo demás son ganas de etiquetar por sexos el arte o la inteligencia, o clasificar la poesía femenina como si fuese un género aparte, algo que no me extraña porque ése es el objetivo de algunos grupos que están empeñados en feminizar el universo.

Conozco a mujeres muy femeninas que no necesitan ir de feministas para distinguirse de los hombres, porque su poder está en su inteligencia, su osadía, su sensibilidad y su capacidad para hacer valer sus méritos sin tener que pedir el auxilio de ninguna asociación que base su estrategia en exigir cuotas o en satanizar a los hombres.

Nunca he entendido por qué son tan maltratadores de la estética femenina los y las que dicen defender a la mujer, porque su empeño consiste en asexuarlas y convencerlas de que si dejan de ser deseables ningún gañan les dirá nada bonito y serán más libres y felices.

Una de mis poetas preferidas, a la que leo cada día , es Encarna Cantalejo, que reparte en las redes sociales sus sensaciones, sus dudas, y sus entusiasmos, unas veces con esperanza y otras con contenida desilusión, pero siempre con belleza. Nunca se lo he preguntado pero apuesto doble contra sencillo que si pidiese entrar en una de esas asociaciones, no la admitirían.

Si existe un ámbito de expresión en el que las cuotas y las clasificaciones entre hombres y mujeres no tienen ningún sentido es la literatura, aunque desde un punto de vista comercial son las editoriales las primeras en incumplirlo porque su único objetivo, en muchos casos, es vender y promocionar la imagen más que el contenido.

Menos mal que los y las poetas – sé que existe el término poetisa pero no me gusta porque me suena a subgénero, y no lo es- viven en un mundo no contaminado por la insustancialidad, la mentira y el oportunismo. Por eso suenan tan vulgares los discursos de los políticos.

Diego Armario