21-D: EL ÁNGEL Y EL DRAGÓN

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21-D: EL ÁNGEL Y EL DRAGÓN

El PP ha sido el esforzado partido que, enarbolando el artículo 155, ha recuperado la senda constitucional en Cataluña, pero sus esfuerzos ni son entendidos ni van a ser recompensados. La gaviota es vista allí como un pajarraco descarnado, “de cartílagos de acero, de carne amarga, de aspecto cínico y triste” (Pla).

Inés Arrimadas, una política perseguida por canciones satíricas, amenazas de muerte, escraches y burlas, ha resurgido como el ángel de la guarda de la mayoría silenciosa. “Vamos a enterrar el proceso independentista”, ha dicho en el prólogo de la campaña electoral. Su discurso es limpio, valiente, democrático. Como aconseja Manuel Ángel Conejero a los actores, Inés ha logrado que su cara y su texto sean lo mismo. Ha tomado conciencia de que los que estaban abandonados ya no van a estar solos, sino en un nuevo país sin visados o supremacías.

No todas las encuestas dan como ganadora a Inés Arrimadas. Algunas insisten en el triunfo de ERC y en la confirmación de la hegemonía del bloque republicano. En la fachada renacentista del Palau de la Generalitat -entre la calle del Obispo y la de San Honorato- está esculpida la imagen de San Jorge matando al dragón, que los nacionalistas identifican con España y los constitucionalistas, con el separatismo. Nadie sabe si ganará el santo o el dragón.

Un catalán ilustrado, protagonista de la Transición, entre las ojivas y gárgolas me informa: “Los dos bloques seguirán al 50%”. Le pregunto si no habrá sorpresas y responde: “Creo que ERC ganará, pero no tan claramente como esperan; el PSC subirá como está previsto y también Ciudadanos”. ¿Cuál será el desenlace?, le pregunto. “Creo que será muy difícil formar Gobierno. Al final, podríamos ir a otras elecciones, esta vez convocadas por el Parlament”. Habrá una inmensa participación en las urnas y las campanas no anunciarán nada bueno para uno de los dos bloques o, quizás, para los dos. Los siete partidos -con el PP en el furgón de cola- que pasen el corte tendrán dificultades para formar Gobierno, tendrán que pactar con los poderes diabólicos.

España se juega su propio mapa, pero ese dramatismo no amortiguará la vanidad, el egocentrismo, la banalidad de la campaña electoral, que será esta vez -más que nunca- un juego de azar en el que Pablo Iglesias ha apostado por la bisagra de los comunes, como un jornalero del casino. Táctica: ni no ni  ni todo lo contrario, atacar al Estado «represor» y a los independentistas. Antonio Baños le da un toque y un cante: “Dice el cínico Pablo Iglesias que los indepes somos culpables de despertar al fascismo. Si mandasen los de Podemos y los comunes, el fascismo podrá seguir tranquilo”.

Raúl del Pozo ( ElMundo )

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