26-J: A Rajoy le puede presionar y a Sánchez arrojarle por la ventana

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26-J: A Rajoy le puede presionar y a Sánchez arrojarle por la ventana.

Ciudadanos sin Albert Rivera sería igual a nada. Ninguno de los otros dirigentes emergentes han tomado el cuerpo suficiente para poder consolidar este partido llegado el caso. En este sentido su marcha es muy similar a UPyD, donde Rosa Díez no dejó que ningún yogur llegara a cuajar.

Niego que Rivera sea el heredero de Adolfo Suárez y niego también que C’s sea la horma de UCD. Entre otras cosas, porque a la formación naranja han llegado desechos de tienta que al no hacer carrera en otros partidos encontraron en el nuevo invento -algún día habrá que explicar el arcano de su financiación- un tranvía al que subirse. Bañados ahora en un intento vano de aparecer como el centro puro cuando antes representaban, por ejemplo, el ala más dura y reaccionaria del PP. Es el caso, por citar solo uno, de Carina Mejías, la irascible e intolerante portavoz en el Ayuntamiento de Barcelona. Hay otros perfectamente tabulados.

Pero sea cual sea el resultado, la poltrona de Rivera, con su innegable y altamente valorado aire fresco, no estará en almoneda tras el 26 de junio. Es una ventaja. A ver si les da tiempo a endurecer su piel ante las críticas justas que se producen en cualquier sociedad mínimamente civilizada y progresista donde el valor de la información cierta divulgada y el sentido crítico son mucho más importantes que sus ‘carguetes’ recién estrenados.

Es el mismo caso o parecido de Iglesias. Son los líderes inmarcesibles de los emergentes que atizan un hiperliderazgo llevado hasta sus intersticios más invisibles. Y eso que aparentan nueva política.

Mariano Rajoy, si pierde votos o si los gana en un grado que no le permitan negociar posteriormente su mantenimiento en la Moncloa, sabrá que tendrá que iniciar el empaquetamiento de sus enseres personales. Pero si las encuestas se cumplen, lo podrá hacer tranquila y serenamente, recreándose en el tiempo pasado. Punto.

No es el caso de Pedro Sánchez. Nunca había visto tanta ferocidad contra su liderazgo desatada entre sus propios ‘conmilitones’. ¡Qué barbaridad! ¡Qué callos habrá pisado internamente! Meten en ese mismo saco a César Luena, quizá el mejor imitador de Maduro, cuando dice aquello de ¡Rajoy, ‘rajao’!

Se lo escribo directamente: no me parece que Sánchez esté preocupado en exceso por los enemigos internos que quieren colgarle de una soga. Y se trata de un viejo ‘apparatchik’…

Graciano Palomo ( El Confidencial )

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