A los separatistas les ha enfadado el Rey, ¡ QUE BIEN !

noescarminta

A los separatistas le ha enfadado el Rey….¡ QUE BIEN !

Los separatistas se han enfadado muchísimo con el Rey por el discurso de Navidad y han salido en tromba encabezados por los improperios de Rufián, que así se llama el nuevo insultador de ERC en el Congreso de los Diputados. A sus aliados de extrema izquierda, que han comprado la mendacidad del “derecho a decidir” (robarnos el voto a todos los demás) también les ha sabido a cuerno quemado. Pero Iglesias, que es mucho más listo y aunque sabe que le pega en todos los bebes a su torticero “derecho de autodeterminación” pactado con sus conmilitones secesionistas de las Mareas, Colaus (Barcelona se suma los municipios por la independencia), Compromís y Bildus emboscados, también sabe que el joven Jefe del Estado despierta el general aprecio y creciente adhesión y simpatía y opta por no entrar al choque. Prefiere los pellizcos y hacerse fotos con regalitos.

Porque el líder podemita lo que capta, y capta bien, es que a la gran mayoría de los españoles el discurso del rey le ha gustado una barbaridad. Tanto que algunos dicen que es el mejor de la historia. No digo yo tanto pero lo cierto es que en poco más de un año el rey don Felipe ha restaurado el prestigio de la Corona y los ciudadanos españoles lo contemplan como un referente y una garantía constitucional de unidad y de concordia. El ser o no ser monárquico no va en esto y andarse ahora aquello, que asomó cuando su padre tuvo que abdicar, de monarquía o republica ha vuelto al desván. No es el momento, y Pablo lo pilla, de sacar la bandera tricolor del cajón.

El rey Felipe eligió para dirigir a la Nación sus palabras, y por primera vez creo recordar en toda la historia reciente de monarquía parlamentaria, el fabuloso palacio de Oriente que hace palidecer a todos los de Europa, con la excepción de Versalles, e incluido el de Bukingam, que al lado del nuestro se queda en poca cosa. Digo el nuestro porque es lo que don Felipe quiso recalcar, que el Palacio Real no es “suyo”, es Patrimonio Nacional, es de España y de los españoles y el está de inquilino porque así lo determina la soberanía nacional que reside en el pueblo español, articulo 2 de la Constitución. Por ello apareció en el salón del Trono, pero en una silla y no en el sitial, porque ahora el soberano es el pueblo. Y con el gesto lo que pretendió, y consiguió es trasmitir la idea de España, en la historia, en la unidad, en la convivencia y ahora en la democracia y la libertad.

Por ello, y al señalar que esos valores y principios, plasmados en nuestras leyes, no se va a permitir que se violen y pisoteen, es por lo que los separatistas se lo han tomado tan a mal. ¡Que bien! Lo preocupante es que les hubieran gustado las palabras del Jefe del estado es a quienes quieren hacer trizas España. Fue, sin duda, la almendra esencial del mensaje porque esta cuestión, la secesión catalana, es la primera preocupación y el peligro más grave que tenemos en el inmediato futuro. Máxime cuando sus inductores van a intentar aprovechar la incertidumbre de poder y gobierno tras el 20-D. Esa variable que además va a acabar por pesar en todo y hasta forzar a los partidos españoles a buscar climas de acuerdo, porque lo otro, lo que propiciara la ruptura y allanar el paso a los separatistas, los españoles no se lo iban a perdonar. Y aunque Pedro Sánchez parezca que de eso no se quiere enterar, en el PSOE si dan muestra de haberlo escuchado con gran atención.

El rey en cuanto a lo ocurrido y a las consecuencias del 20D no quiso ir más allá que en una llamada a buscar acuerdo y conciliación. Ni quiso ni podía ir. Porque si bien entraba en Política, con mayúscula, en asunto de su competencia, la unidad nacional, en lo otro hubiera sido peligroso haber llegado a cruzar o pisar la línea en que la política, con p minúscula, se convierte en partidismo. Llegó hasta donde entendió que debía llegar. A algunos les pareció que ahí se quedaba corto. A mí que fue prudente y que si tiene y con quien tiene que hablar hablará.

En resumen, un discurso para leérselo después, que concito muchas voluntades y gustó a las gentes del común y que ha cabreado enormemente a quienes se iban a cabrear. Al PSOE no se sabe, porque de Sánchez no ha abierto la boca hasta el momento, aunque quizás luego le digan que debe decir algo, y su portavoz Antonio Hernando se ha despachado con una vacuidad.

La cosa es que en realidad el discurso le afectaba y más que un poco. Porque él en lo que anda es en trapicheos con aquellos a quienes no les ha gustado el discurso del rey. El bronco Sánchez, porque esa parece haber solidificado como principal seña de identidad, ha llevado esta condición a su propio partido y lo tiene a punto de estallar. Con 5,5 millones de votos, 89 escaños (el 90 es de un canario que va al mixto) , 22% de votos y cuarto y último con su propia lista en Madrid, pretende con quien sea y a cualquier precio ser presidente y de paso mantenerse en la secretaría general.

Antonio Pérez Henares ( Periodista Digital )

Viñeta de Jose María Algar

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