A pan y agua

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A pan y agua.

La fórmula que deberíamos aplicar para la investidura del presidente del Gobierno. Coger a todas sus señorías los diputados del Congreso, clausurar la cafetería donde Iglesias desayuna poco más o menos por lo que decía ZP que costaba un café en la calle, y tenerlos a todos allí encerrados, a pan y agua, hasta que elijan a un presidente del Gobierno como Dios manda, con la Constitución en la mano como persona de diplomacia. Vería usted cómo íbamos a dejar tranquilito a Su Majestad, que lo tenemos al hombre echando horas extras, mañana, tarde, noche y madrugada aguantando el rollazo que le quieran contar los que con tal de echar a Rajoy son capaces de matar a su padre y con tal de salir elegidos presidentes del Gobierno son capaces de matar a su Madre España: que ya la tienen malusconcilla en Cataluña y quieren aplicarle a la pobre la eutanasia en forma de referéndum de autodeterminación. ¡Ni que esa parte de la Corona de Aragón fuera el Sahara Occidental, joé, con tanta autodeterminación!

Majestad: tenga al pleno del Congreso encerrado en el «hemicirco» de la Carrera de San Jerónimo sin comer, nada más que a pan y agua, y verá qué pronto tenemos presidente del Gobierno investido, Señor, hartos de que se pongan unos a otros vestidos de limpio y haciendo en los escaños el juego de la gata parida para echarse mutuamente del poder.

Ah, y si no se aplica mi Operación Consistorio Cardenalicio y seguimos como estamos, y hay que convocar nuevas elecciones, que sus señorías los diputados vayan devolviendo todo lo que han recibido de gañote en el Congreso,

Y vayan entregando todas las mamelas y mamandurrias en especie que ya han trincado, para entregárselas a los nuevos. A saber: la cartera como ministerial de Pseudo Loewe que da el pego, que parece buena y no de polipiel; el teléfono móvil; la tableta; el ordenador portátil; el acceso a internet con correo electrónico gratis; el vale de taxis y el carné para viajar de gañote en avión en tren. Después de que no se han puesto de acuerdo para investir presidente, ¿se van a llevar ese gran mangazo a su casa por su bella cara? Nada, a devolverlo: ¡que es de Huelva! Y póngase en práctica urgentemente lo cardenalicio de ponerlos a pan y agua, verán ustedes lo pronto que tenemos fumata blanca de presidente.

Antonio Burgos ( ABC )

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