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Poco a poco las calles de Madrid se fueron atiborrando de manifestantes. Era lógico. Una manifestación convocada por CCOO y UGT siempre se nutre de millones de ciudadanos descontentos. Para colmo, era domingo, y aunque frío de temperatura, tenuemente soleado. El día perfecto para reivindicar pactos y avances laborales. Pasaban autobuses abarrotados de personas, pero pasaban de largo, lo cual entristeció a los jóvenes líderes sindicales Toxo y Álvarez.

Los autobuses se dirigían al Museo del Prado, al Botánico, al Thyssen, al Reina Sofía y al Museo Naval. Pasaban autobuses llenos de abanderados, y Toxo y Álvarez sonrieron. Pero también pasaron de largo. Eran aficionados del Fútbol Club Los Fresones de Aranjuez, que disputaba al mediodía el «derby» de la zona.

Alfonso Ussía ( La Razón )

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