Amores que matan

saltamontes

La monserga que se han inventado los voceros separatistas de todo corte y pelaje es que ahora, de repente, una cosa así como un flechazo repentino, es que “aman” a España y a los españoles. No para casarse, pero si para ser muy, muy amigos. Íntimos, vamos. Una vez que se separen, claro.

La consigna se repite en todos y cada uno de los espacios que intervienen y donde con voz meliflua desgrana con dulzura sus proclamas secesionistas y repiten una y mil veces su mentira. Que es legal, legitimo y que es dialogante lo suyo. Cuando si algo es es precisa y exactamente lo contrario y lo saben. Pero esa es la propaganda. Como lo es la del “flechazo” con España.

Resulta que según ellos le robamos, les oprimimos, les avasallamos, les pisoteamos lengua, cultura, identidad y alma. O sea nos llaman ladrones, invasores, opresores y carceleros. Lo han reiterado una y un millón de veces. Han hecho de ello su cuerpo de doctrina y han adoctrinado en el odio desde el parvulario a generaciones enteras. Lo tienen escrito y esculpido, desde sus discursos, sus proclamas y hasta en museos y estatuas. Y ahora ¡nos aman!.

Empieza a resultar que en esta ocasión la técnica goebelssiana, tan cara a todos los nacionalismos totalitarios que en el mundo han sido, de convertir al otro en el odiado enemigo, responsable de todos nuestros males, miseria y ojos ¡hasta de la propias corrupciones! ha topado con un arrecife y ha encallado. El barco, cada vez es más evidente, se esta desarbolando y haciéndose pedazos el casco. El amor súbito es tan solo la última mentira, la más grotesca de sus patrañas. Pero lo malo es que se les nota todo que son más falsos que una “pela” –que sería imagino su nueva moneda cuando los echaran del euro- de madera. Vamos que no cuela, se declare quien sea. Lo haga Mas el astut vestido de tuno, Junqueras bailando con donosura una sardana, Romeva acompañado de mariachis de mañanitas o Baños de serenata nocturna, el de dandy y su tropa, de borrokas: ¡O me quieres o te quemo un contenedor y te rompo la cristalera!.

Vamos, para que darle más vueltas. Unos amores que matan. De denuncia por “violencia de género”

Antonio Pérez Henares

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