ANNA, NO ERES MERCEDES SOSA

mepiro

ANNA, NO ERES MERCEDES SOSA

Anna Gabriel ha terminado por demostrar que lo suyo y lo de sus cuates era un mal chiste de Gila. Entre todos pretendían darle una paliza al Estado hasta que asomó el mazo. Cuarto y mitad de toga y al golpismo le temblaron las canillas. Las soflamas eran nacionalismo de tenderete y su pretendida justicia social, simple revancha. La voz de los pobres y oprimidos reclama desde la potentada Suiza lo que nos ha negado a los demás: justicia. Me refiero a que se ha hecho, gimotea, el hatillo del exiliado por culpa de la prensa, magro argumento con el que sostiene su patochada ginebrina.

Dice que en España no le aguardaba un juicio justo porque la prensa del Gobierno ya la ha condenado. Albricias, ¿se refiere a las televisiones nacionales que le han dado voz y hasta púlpito? ¿Acaso TV3, como todo el mundo sabe cerrada a cal y canto por el régimen marianista? ¿O fueron los diarios catalanes, pesebreros del procés? ¿Tanto poder tenemos que hemos desactivado a golpe de tinta el paniaguado soberanismo? Qué poder nos concede Anna, qué jibarizada se la ve.

Hizo de la camiseta con mensaje su arma de politización masiva y la escenificación era de lo más aguerrida: puño en alto, sonrisa retadora y matonismo verbal. Enfrente, los demás, nosotros, los fachas. Condenados por la voz del pueblo. Ese sinécdoque en el que vive el anarcocatalanismo les permite arrogarse la representación de un todo, el «poble catalá», cuando cada vez forman menos parte de él.

Pues eso, que nada cambia. Ni Anna es Mercedes, ni Puchi Julio ni, espero, que los catalanes tan cándidos como para no mandarla de una vez por todas a la mierda.

Agustín Pery ( ABC )

viñeta de Linda Galmor