“APP” (Albert, Pablo y Pedro)

ridiculolo

La aplicacion “APP” (Albert, Pablo y Pedro) permite que en cualquier momento uno de ellos aparezca en TV. O, al tiempo, los tres.

Al paso que vamos el trío de jóvenes galanes, los tres top model de nuestra “nueva” política, la “APP” (Albert, Pablo y Pedro) acaban por ofrecernos un posado playero al estilo Ana Obregón a la orillita del mar tras discutir eso si, y reunirse varias veces sus equipos negociadores para cerrar acuerdos previos, color de bañador, playa y ola amen si el encuentro es “casual”, quedan en el chiringuito o protagonizan un “robado”.

La reentre mediática tras la Semana Santa que los tenía con el mono de fotos, micrófonos y televisiones, ha sido tan efervescente como ansiosa. Ya ha hecho cada uno dos rondas enteras por las radios y un completo de teles. Dejamos a parte tuit y retuit donde repiten lo mismo que han repetido ya en cada uno de los anteriores sitios y por do quiera que vayan. ¿Qué que dicen?. Eso no importa nada. El salir, el medio es el mensaje, es lo que importa. Hacer como que se hace, hablar de lo hablado, lo mismo que desde hace tres meses largos, su personal raca-raca, su milonga, su salmodia, su yo, mi, me, conmigo, aunque procurando ocultarlo y que parezca que sus desvelos tienen algo que ver con nosotros. El mantra de ayer es el mismo que el de hoy y que el de mañana. Tanto que podrían hacer lo que los monjes tibetanos. Darle vueltas a la carraca donde llevan grabadas las oraciones y así se evitan su recitado. Y a nosotros el tener que escucharlas.

El impacto más glorioso obtenido, con la colaboración de unos cuantos cientos de periodistas y fotógrafos como extras, y que ya forman parte del atrezzo, ha sido la foto- no ha salido ninguno diciendo que “historica”pero casi- del paseito Iglesias-Sanchez toda una demostración de que era eso que la “vieja política” hacia que nos perdiéramos y sin lo cual no se entiende que ni siquiera haya podido nacer y sobrevivir la democracia.

Esto es la “nueva”. Un “spot” publicitario, con ellos de protagonistas glamorosos donde los medios de comunicación han alcanzado la condición de figurantes y el personal la de consumidores del producto. Que visto el “anuncio”, lo mismo podía haber sido una colonia. Pedro y Pablo podían haber acabado con un “inglesajo” con voz melosa,expresión de ensueño erótico y mirando, bien sea con sensible entornado de ojos o firme menton de macho, mirando a cámara.

Porque ya no se que leches nos están vendiendo pero a mi más que azahar esto me empieza a oler a socarrina. Claro, que yo soy un antiguo, un viejo y un caduco que no entiende de todas estas ilusiones holográficas y virtuales. Muy bonitas, hasta que la cosa del comer, eso tan aburrido de la economía, nos diga que lo que estamos es tiesos y que hemos vuelto al despeñadero. A ver entonces que hacen los “Mister APP” y en que pasarela desfilan mientras aquí vuelve el crujido. Quedan tres cuartos.

Antonio Pérez Henares ( Periodista Digital )

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