ARDEN LOS SÍMBOLOS DE LA PATRIA

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ARDEN LOS SÍMBOLOS DE LA PATRIA

Quemar una gran fotografía de los reyes, colocada boca abajo para remarcar el desafecto por la monarquía, es una respetable manifestación de la libertad de expresión. Así lo ha dicho el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en la Sentencia de 13 de marzo de 2018 (asunto Stern Taulats y Roura Capella c. España). Los españoles, en general, y la mayor parte de nuestros medios de comunicación, han recibido con sorpresa, si no con estupor, una decisión que choca con nuestra tradición de respeto a los reyes y jefes de Estado y con la protección específica que nuestras leyes penales les dispensan frente a las injurias y otros abusos de la libertad de expresión.

En España la quema de la bandera nacional es un delito de ultraje contemplado en el Código Penal, contra cuya tipificación nada ha tenido que objetar el Constitucional en sus sentencias 15/93, de 18 de enero, y 63/ 1993, de 1 de marzo. Este contraste, o el simple recordatorio de que los delitos de injurias se agravan cuando tienen por destinatario al jefe del Estado, marcan las diferencias con las doctrinas sobre la libertad de expresión que he resumido. El contraste es general en todos los Estados europeos que han partido de una tradición mucho más deferente con sus símbolos y las autoridades del Estado desde el punto de vista de su protección frente a los discursos ofensivos.

Habría que hacerle notar a Estrasburgo que depende del contexto. No es lo mismo aceptar esa acción como simple manifestación de la libertad de expresión, que admitirla sin condiciones cuando es una actuación vinculada a otros delitos relacionados con la integridad nacional, que es un valor expresamente protegido por el artículo 10.2 del Convenio europeo.

Santiago Muñoz Machado. ( El Mundo )