Arriola y el Cisne

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Arriola y el Cisne.

Arriola es como el cisne negro del «Lago de los Cisnes». Parece que se va a morir, y cuando los espectadores, agradecidos, comienzan a incorporarse de sus butacas resueltos a matar a patadas al primer cisne que se encuentren en un estanque, el cisne negro se recupera, procede a dar nuevos saltitos y cabriolas, y continúa la función. De los cisnes se han escrito muchas cosas.

Que si su cuello parece el signo de la interrogación, que si los cisnes unánimes de Rubén Darío, y que son unos cabrones con pintas. Puedo atestiguarlo. En la Ría de la Rabia de Comillas, mientras remaba rumbo a Ríoturbio, fui atacado por un cisne. Y en una de las formidables novelas de P.G. Wodehouse con Bertram Wooster y Jeeves de protagonistas, un cisne malhumorado arremete contra el psiquiatra Sir Roderik Glossop.

Alfonso Ussía ( La Razón )

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