Asedio del Alcázar de Toledo: Conversación entre padre e hijo

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Asedio del Alcázar de Toledo: Conversación entre padre e hijo.

La conversación telefónica que tuvo lugar el día 23 de julio de 1936, aproximadamente a las diez de la mañana, entre el coronel José Moscardó Ituarte, jefe de los resistentes civiles y militares acogidos al Alcázar de Toledo, y su hijo Luis, de 24 años de edad, detenido por los milicianos frentepopulistas en dicha ciudad, supuso en confesión manuscrita del coronel Moscardó “el acontecimiento más grande de mi vida, el que causó un desgarro sangriento en mi existencia y un recuerdo inextinguible en mi espíritu.”

    El breve intercambio de frases, del saludo a la despedida, entre padre e hijo, antecedido por la amenaza del jefe de las milicias del Frente Popular, fue como sigue (Alfonso Bullón de Mendoza y Luis Eugenio Togores, El Alcázar de Toledo. Final de una polémica, pp. 74 y 75):

Cándido Cabello (socialista y jefe de milicias de Toledo, hablando por teléfono al coronel Moscardó): Son Uds. responsables de los crímenes y de todo lo que está ocurriendo en Toledo, y le doy un plazo de diez minutos para que rinda el Alcázar, y de no hacerlo fusilaré a su hijo Luis que lo tengo aquí a mi lado.

Coronel Moscardó: ¡Lo creo!

Jefe de milicias: Y para que veas que es verdad, ahora se pone al aparato.

Luis Moscardó Guzmán: ¡Papá!

Coronel Moscardó: ¿Qué hay, hijo mío?

Luis Moscardó Guzmán: Nada, que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde, pero no te preocupes por mí.

Coronel Moscardó: Si es cierto encomienda tu alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y a España y serás un héroe que muere por ella. ¡Adiós, hijo mío, un beso muy fuerte!

Luis Moscardó Guzmán: ¡Adiós, papá, un beso muy fuerte!

Vuelve a coger el aparato Cándido Cabello.

Coronel Moscardó: Puede ahorrarse el plazo que me ha dado y fusilar a mi hijo, el Alcázar no se rendirá jamás.

 La mañana del día 23 de julio de 1936, en el despacho del presidente de la Diputación estaban el gobernador civil del Frente Popular, José Vega López; el jefe de milicias, Cándido Cabello, tocado con el birrete del cardenal Goma; el vicepresidente de la Diputación, Eduardo Palomo, desplazado desde Santa Cruz de la Zarza; Florentino Gómez el Claudito; el capitán de milicias, Malaquías Martín Macho, apodado el Rino; y Luis Bernardino García, entre otros que recuerda el testigo Francisco Sánchez Moraleda.

 El 23 de agosto de 1936 murió fusilado Luis Moscardó Guzmán a las afueras de la ciudad, tras una saca de la cárcel de Toledo.

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