Bono también debe pedir perdón por el Cougar, como exigió con el Yak

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Bono también debe pedir perdón por el Cougar, como exigió con el Yak

Cuando un exministro de de Defensa tiene un pasado tan controvertido como el accidente del helicóptero Cougar en Afganistán, en el que murieron 17 militares sin saberse a estas alturas qué pasó, debe ser muy prudente a la hora de dar lecciones a los demás, sobre cómo gestionar sus propias desgracias.

A José Bono se le ha llenado la boca de peticiones de perdón al Gobierno del PP, e incluso con amenazas incluidas, para que entone el “mea culpa” por el accidente del Yak-42 en el que fallecieron 62 militares. Exáctamente lo mismo que él no ha hecho en el caso del Cougar, donde las familias también piden “saber la verdad” y lo acusan de haber puesto trabas a la investigación que trataba de aclarar si fue un accidente o un ataque talibán.

El pasado, cuando está lleno de cadáveres en el camino, siempre vuelve. Y como hemos publicado, ayer y hoy en ABC, algunas familias de las víctimas del Yak-42 se han sentido indignadas con las palabras de Bono pidiendo al PP afecto y comprensión con las víctimas, cuando a ellos ni los recibió, ni los atendió y los dejó “desamparados y desprotegidos”.

Si Bono quiere que alguien crea en su buena fe, y no en que está utilizando políticamente el Yak para atacar al PP, lo primero que tiene que hacer es salir a la palestra y decir por qué razón no llegó hasta el final en el caso del Cougar, por que no recibió a las víctimas y por qué no puso el mismo empeño en investigar el accidente del Cougar.

Mientras no lo haga, Bono parece más un oportunista que se quiere aprovechar de la desgracia de 17 familias y sacar réditos políticos de la gestión de un accidente que no fue ejemplar. Pero la suya en el caso del Cougar, hasta ahora, y por lo que se conoce, tampoco lo fue.

Paloma Cervilla ( ABC )

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