CAÑAMERO: UNA ABSOLUCIÓN PARA HACÉRSELA MIRAR

CAÑAMEROLO

CAÑAMERO: UNA ABSOLUCIÓN PARA HACÉRSELA MIRAR

El archivo de la causa abierta por los incidentes que tuvieron lugar en 2008 , cuando varios miembros del Sindicato de Obreros del Campo acaudillados por Diego Cañamero asaltaron la finca Las Jarillas para exigir ser contratados, resulta, cuanto menos, discutible. El líder sindical agrario estaba acusado de un presunto delito de coacciones sobre el derecho de huelga, además de los delitos de daños sufridos en material de la finca. Pero el Tribunal Supremo, ante el que el diputado de Podemos está aforado, sostiene ahora que la investigación no ha permitido precisar qué hechos delictivos se atribuyen personalmente a Cañamero.

Es cierto que la doctrina del Tribunal Constitucional avala que no se pueden exigir responsabilidades penales a los cabecillas de un grupo por los actos de sus miembros. Sin embargo, cabe recordar que, durante cuatro días de noviembre de 2008, algunos huelguistas que asaltaron Las Jarillas bloquearon los accesos, candaron las verjas y provocaron daños en vehículos y herramientas. Y, en el colmo de la irresponsabilidad, el propio Cañamero se ha saltado posteriormente todas las citaciones judiciales de este proceso.

Desde el respeto escrupuloso al Estado de Derecho, cabe concluir que, en este caso, la jurisprudencia del TC, más que a ayudar a depurar responsabilidades sobre los gravísimos actos cometidos por el sindicato de Cañamero, lo que hace es poner en bandeja la impunidad de sus autores. La “exigencia individualizada” de los actos ilícitos, aunque con un propósito garantista, lo que hace es diluir el reprobable comportamiento de Cañamero y sus prosélitos en una abstracta e inexistente responsabilidad colectiva.

El Mundo

viñeta de Linda Galmor

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