Carlos Cuesta da por “deglutido” a Garzón (IU) a manos de Pablo Iglesias

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Carlos Cuesta da por “deglutido” a Garzón (IU) a manos de Pablo Iglesias.

No siempre fue así. No siempre Alberto Garzón fue el juvenil chófer de un coche fúnebre conducido hacia su entierro en campos de Podemos. Al revés, Garzón fue hace tiempo el conducido y Pablo Iglesias el conductor. Porque en la campaña a las elecciones generales de 2011 quien mandaba era IU. Y quien aspiraba a colarse como chófer era el arrogante líder de Podemos.

Garzón viajaba a Madrid por aquellas fechas, convencido de que el 15-M se convertiría en su rampa hacia el éxito. Debía participar en un debate en TVE. Y su muy endeudado, pero aún orgulloso partido, decidió mandar un asesor a buscarle a la estación para llevarle al plató. Aquel chófer-consejero era Iglesias, el mismo que ahora se prepara para deglutir o matar lo poco que queda de IU tras haberlo desmantelado paso a paso. El mismo que aprendió sus labores de asesor -y no sabemos si de chófer- en tierras venezolanas de la mano de dictadores. Y el mismo que se molestaba cuando se le preguntaba por Tania Sánchez Melero, la que aseguró que «nunca» iría a Podemos, para acabar en la filas moradas tres minutos después de desmantelar la organización madrileña de sus antiguos compañeros.

Porque con Garzón muere el tradicional internacionalismo de la izquierda comunista española: ahora ya no hay problema en pasarse al derecho a decidir y pisotear la tradición socialista-comunista; ni en pretender tumbar una Constitución, la española, que emergió gracias al entendimiento y cesión de muchos, entre ellos del PCE; ni en pisotear los principios de la Transición -respaldados durante décadas por aquellos que regalaron a Garzón su plataforma política- con tal de apuntarse a la moda de reabrir heridas guerracivilistas.

Y no hay problema porque nada de lo que ocurre entre IU y Podemos tiene nada que ver con los viejos principios de la formación izquierdista. Tiene que ver con un mero plan de cargo-sueldo para unos cuantos. Tiene que ver con pretender crear una cápsula de salvación para un grupo de selectos -o, como diría Garzón, de «poderosos»-: los que puedan ocupar un puesto realmente elegible en las listas electorales de Iglesias

http://www.periodistadigital.com/periodismo/prensa/2016/05/10/carlos-cuesta-da-deglutido-garzon-iu-manos-pablo-iglesias-podemos-elmundo.shtml

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