CASTAS Y PRIVILEGIOS

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CASTAS Y PRIVILEGIOS

Los debates sobre el Cupo vasco y el adoctrinamiento escolar están teniendo la virtud de romper el gran tabú de los últimos 40 años: el derecho de pernada histórico de los nacionalistas sobre la soberanía española, es decir, la dignificación del privilegio de dos regiones ricas -el País Vasco y Cataluña-, abuso que llegó a concederles constitucionalmente el derecho a ventajas fiscales en nombre de unos supuestos derechos históricos por encima del derecho esencial de ciudadanía: la igualdad ante la Ley.

Los derechos históricos de los territorios forales son una forma del ‘impuesto revolucionario’ que los empresarios pagaban a la ETA y los constituyentes pagaron en forma de ventajas fiscales para que el PNV se alejara de la ETA y UPN alejara a Navarra del separatismo vasco. Pero, dada la deslealtad congénita del separatismo y el carácter fatalmente insolidario del Estado de las autonomías, lo que ha pasado es que UPN desembocó en un nacionalismo navarro, hermano anexionable del vasco, y el PNV nunca dejó de apoyar a la ETA porque gracias a sus asesinatos, a la tala de árboles humanos españoles, recogía las nueces de los privilegios económicos y pagaba lo que quería, o sea, la mitad de lo que debía.

Durante años, economistas como Mikel Buesa han demostrado que ese privilegio constitucionalmente admitido -íntimamente anticonstitucional- se acompañaba de trampas en su ejercicio, convirtiendo la singularidad en simple estafa. Ha bastado que un diputado, Albert Rivera, con un grupo parlamentario numeroso y un partido importante, retomara la hazaña solitaria de Rosa Díez para que ante la opinión pública quedara retratado ese privilegio fiscal servido por una casta política sin escrúpulos, sin decoro y sin sentido de conservación.

Pero la negativa de PP, PSOE, Podemos y los nacionalistas a reconocer la atrocidad del adoctrinamiento infantil en las escuelas sometidas al separatismo y el tozudo empeño en mantener el privilegio fiscal vasco, que es el de unos ricachos protegidos por pistoleros, porque eso hizo, e hizo muy mal, la Constitución, está retratando la cobardía de casi toda la casta política, capaz de defender lo indefendible mientras dejan indefenso lo que deberían defender. Se salva Ciudadanos que, contra las castas y los privilegios, se ha quedado solo… y con la Nación.

Federico Jiménez LoSantos ( El Mundo )