CASTRO, DESDE EL INFIERNO

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CASTRO, DESDE EL INFIERNO

Yo me encumbré triunfante en el gobierno,
tras derrocar a tiros a Batista.
Yo fusilé sin dudas al fascista,
y al altanero gringo mandé al cuerno.

Yo fui líder invicto, casi eterno.
Yo fui, como Dios manda, comunista…
¡Y tras morir, me ponen en la lista
de los que tienen plaza en el infierno!

Qué abuso. Qué demérito. Qué afrenta.
Se me condena así, sin miramientos.
Sin vuelta atrás. Sin quejas. Sin recursos.

Y el fascistón del Diablo me comenta
que sufriré el peor de los tormentos:
¡oír eternamente mis discursos!

Fray Josepho

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