CATALUÑA ES OK CORRAL

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CATALUÑA ES OK CORRAL

Mientras el Gobierno y el Govern se miran como buitres y zopilotes, las fuerzas de la oposición de izquierdas -según algunos constitucionalistas- se comportan como Don Julianes u obispos Opa de la deslealtad constitucional, más obsesionadas con triturar a Mariano Rajoy en festivales de sadismo parlamentario que en parar a esa secta de visionarios que lleva a sus seguidores a la sedición.

Se ha llegado al esperpento: el PSOE quiere que sus militantes paguen a escote el derribo de Rajoy. El objetivo es ir calentando la moción de censura para organizar después un nuevo Gobierno que inicie la segunda Transición con una alternativa para Cataluña. Después del debate fallido, me doy un garbeo por las torrecillas de la oposición para ver cómo esperan el septiembre de las amenazas. Fuentes de Izquierda Unida creen que empieza a a perfilarse un nuevo proceso constituyente. Las reuniones son conjuras. Llegan a pensar que Felipe VI puede pasar a la Historia como el zurcidor de un nuevo tiempo político. Se empieza a insinuar una especie de Cataluña como “Estado libre asociado”.

Le pregunto a Juan Carlos Monedero si es oportuno que la izquierda insista en echar al presidente cuando Cataluña quiere declararse independiente. Contesta: “Una patria de todos, sea catalana o española, no pude nacer con la patria de los corruptos, sean del PDeCat o del PP. España como corsé no tiene futuro y Cataluña como coartada, tampoco. Ambas serán más luminosas si los catalanes conscientes deciden quedarse en España, pero para eso hay que confiar en la democracia y en los catalanes, no en los corruptos de un lado y de otro”. Los analistas de la izquierda piensan que por debajo se mueve un auténtico animal de fondo; un sujeto social o histórico de cambio o vanguardia constituyente, en un momento en que se ha demostrado que hay masa crítica para levantar la carpintería de una moción de censura que tumbe a Rajoy. Esperan que la solución se inicie el 1-O.

Un ilustre jurista del que se habla como posible presidente de una comisión constitucional para el futuro de Cataluña, me explica: «El Gobierno se ha quedado sin armas para impedir que aparezcan urnas. No las pondrán los ayuntamientos, pero sí el Gobierno de la Generalitat, incluso entidades privadas». Jóvenes catalanes independentistas declaran: “Creemos que el Estado se ha equivocado en su cálculo pues, aunque pudiera desde el punto de vista coercitivo impedir un referéndum, esa victoria tendría un coste enorme. El desafío lo advirtió ya hace muchos años Cambó, que no era un radical, cuando dijo: ‘Pasarán gobiernos y regímenes, pero el hecho vivo de Cataluña seguirá'”.

Raúl del Pozo ( El Mundo )