Chanegos, conversos y pirómanos

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Chanegos, conversos y pirómanos

¡ Hay que ver el gusto que sienten los nacionalistas cuando queman una bandera de España ! Lo hacían en Euskadi y lo hacen en Cataluña e imagino que después de ese acto heroico les entran ganar de mear porque eso es lo que les sucede a quienes se excitan y luego no les acompaña la fuerza al deseo.

Como dice un amigo Lucho, al que cito con frecuencia porque es un filósofo de los que ya no se estilan dada la profundidad de sus reflexiones, entre este tipo de héroes urbanos que jamás irían a una batalla de la que pudieran salir escaldados porque son como los toreros de salón que jamás arriesgan, hay mucha polla pequeña o picha floja, y eso hace que la fuerza se les vaya por la boca y el miedo les entre por salva sea la parte.

En cualquier sitio del mundo la gente que se viste por los pies hace algo distinto y más arriesgado, pero al igual que sus representantes políticos en Cataluña pertenecen a la misma calaña, son de los que amagan y se retiran cada vez que el Tribunal Supremo les dice que les va a empurar.

Lo que a mí me provoca enorme curiosidad es cuando sale en la televisión, especialmente en la tebetrés, que es la suya, una marroquí, vestida con su indumentaria, diciendo que ella es catalana y que quiere la independencia, o un tío de Jaén con acento cerrado exigiendo que el resto de España les dejemos en paz con la barretina y la sardana.

Les voy a hacer una confesión. A mí me caen bien los independentistas catalanes de pura cepa y de varias generaciones, pero me provocan una alta dosis de “alipori” los charnegos y los conversos nacionalistas, porque no hay nada más despreciable que la indignidad del que quiere hacerse perdonar por haber nacido en Andalucía o Extremadura.

Pero regresando a la vocación pirómana de esta camada de oportunistas, he de reconocer que en España esa conducta viene de lejos, porque ya en el siglo XV padecimos a Tomás de Torquemada, Inquisidor General, que llevó a la hoguera a más de diez mil personas y condenó a otras veinte mil a penas deshonrosas, aunque él tenía antecedentes judíos. Torquemada fue un charnego o maketo de aquella época, o como poco, un miserable que para ocultar su origen llevó a la hoguera a miles de personas de su misma condición.

Sus cualidades, según los biógrafos de la época sus cualidades eran la le fe, la intolerancia y el fanatismo.
Conclusión: si Torquemada viviese en nuestros días… sería independentista catalán o vasco.

Diego Armario

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