CHULERÍA GROSERA

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CHULERÍA GROSERA

Asistió a la gala de los subvencionados, también conocida como la «Gala de los Goya», enfundado en un esmoquin –smoking–, de norma y respeto. Así lo pedían los organizadores, y Pablo Iglesias se esmeró en los Goya con un esmoquin muy feo y peor confeccionado, pero que cumplía con la cortesía debida.

Cuando acude al palacio de La Zarzuela y es recibido por el Rey –Señor, lo siento, pero los deberes son los deberes–, lo hace vestido de fantoche pringoso, con una camisa remangada hasta los codos, unos pantalones que producen recelos de cercanía y unas zapatillas deportivas. Cree el pobre hombre, el macho alfa de las chicas de Podemos, que de esa manera desprecia al Rey, cuando en realidad su chulería grosera nos afecta a millones de españoles. No sé si complace a «la gente», pero a los españoles nos causa asco.

Alfonso Ussía ( La Razón )

 

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