“Ciudadanos ha aglutinado en su partido lolitos y pibones de diseño”

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“Ciudadanos ha aglutinado en su partido lolitos y pibones de diseño”

De los jóvenes políticos tiene una mala opinión Alfonso Guerra, que ha aparecido en Utebo (Zaragoza), a orillas del Ebro, haciendo competencia a la Pilarica. Invocado por los compañeros al grito de «Sálvanos, que perecemos».

El Gran Canijo ha atacado otra vez a los de Unidos Podemos, los niños malcriados y altaneros, los enemigos comunistas que se la tienen guardada a los socialistas desde el año 1921: «un lustro de rencor». El primer Pablo Iglesias prefirió a los socialtraidores; al contrario que el segundo Pablo Iglesias, que los quiere rescatar para el Gobierno de izquierdas, sin recordarles aquello que dijo Sartre, con perdón de mi perra Dana: «Todo anticomunista es un perro».

Los jóvenes rebeldes pasan de rezar el responso de las «púberes canéforas que te ofrecen el acanto» y han dicho «no». Es la última palabra de la revuelta, la última tendencia, sobre todo desde que tienen tribuna, escaño y ágora en las redes sociales. Los hijos de la Movida nini, culos y currículos nacieron en aquella «pocilga fotogénica de Sol» (Esperanza Aguirre); se politizaron en los escraches y provocaron esperanza, «esa bella demente». Lo dijo el Gran Timonel, después de tomar el té: «El mundo es vuestro. Los jóvenes plenos de vigor y vitalidad se encuentran en la primavera de la vida, como el sol a las ocho o las nueve de la mañana».

En el viraje de la nueva política española, la mocedad ya está en el Parlamento. María Dolores de Cospedal les ha avisado diciéndoles que no se dejen engañar por la palabrería de los nuevos partidos, pero los nuevos partidos acorralan al PP en los «burgos podridos», traducción azañista de los rotten boroughs. A Mariano y a Pedro, que les voten los puretas; y el voto nuevo, para Ciudadanos y Podemos, que se disputan a los yogurines. Melisa Rodríguez, responsable de jóvenes en C’s, el partido que ha aglutinado a la altiva vestidura de la juventud -lolitos y pibones de diseño-, explica que, para definir a los jóvenes, las palabras que más se utilizan son «generación perdida», «indignados», «frustrados». Y ella piensa que ha surgido una generación luchadora, «superpreparada», que busca su oportunidad y, si no la encuentra, se va fuera. «Podemos busca a los jóvenes desde la indignación; nosotros, desde la ilusión y la propuesta de soluciones».

Alfonso Guerra, que también fue juventud sin futuro, debiera comprender que los adolescentes despertaron y decidieron intervenir, pronunciarse y protagonizar la nueva política alejada del mamoneo y las puertas giratorias. Y nos van a mandar a tomar por el saco. Albert Rivera llegó a proponer la jubilación de los que se hubieran quedado pasmados en el 77, y ahora trajina a los jóvenes dirigentes del PP para que se amotinen contra Mariano Rajoy. Los partidos viejos, incluido el PSOE, han copiado eso de rodearse de nínfulas. Pero ellos van más allá y se mueven en la foto. Es una venganza y es muy arriesgado luchar contra los que no tienen nada que perder.

Raúl del Pozo ( Periodista Digital )

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