Contra Rajoy vivíamos mejor

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Contra Rajoy vivíamos mejor.

A la mayoría de los parlamentarios elegidos el 20-D, o sea todos menos los del PP, les pasa como a la oposición al Régimen, que se quedó sin argumentos cuando Franco murió y se tuvo que consolar entonando aquel eslogan de «contra Franco vivíamos mejor»: si no tienen a Rajoy y sus ministros en la tribuna, no saben qué decir; si no pueden censurarles, no saben qué hacer.

Para empezar, los diputados de PSOE, Podemos y C’S, más los nacionalistas, están actuando contra el Gobierno en funciones como si fueran su oposición. No lo son. El Ejecutivo de Rajoy es el Gobierno elegido en la X Legislatura y ellos los parlamentarios de la XI que, si se atienen a sus funciones y al motivo por el que los españoles les pagamos todos los meses un sueldo que no está mal, tienen que concentrarse en elegir un nuevo Gobierno.

En vez de eso, están dedicados a la política declarativa, que consiste en dar una rueda de prensa al día para explicar cómo se llevan los unos con los otros en ese momento. La vida parlamentaria se asemeja cada vez más a ese «Sálvame» del que vive Telecinco por las tardes en el que una serie de personajes contratados para comentar la vida de los demás se han convertido en los protagonistas de un programa en el que airean sus propias miserias.

Superada la fallida investidura de Pedro Sánchez, los 200 puntos del acuerdo de PSOE con C’s han acabado en la papelera. Ya no se discuten propuestas, ni programas, solo sillones. Y como las ruedas de prensa no dan para más, la oposición que no existe del Gobierno inexistente quiere empezar a celebrar plenos que también van a ser declarativos para condenar lo que el Ejecutivo en funciones hizo en la Legislatura anterior.

Para ello necesitan que Rajoy y sus ministros puedan ser preguntados y censurados en persona. Porque no es lo mismo aprobar una declaración en contra de la reforma educativa que puso en marcha el PP que zarandear verbalmente a un ministro de Educación. Y el morbo de culpar a Rajoy de que haya niñitos turcos que se ahoguen tratando de llegar a la rica Europa desaparece si el presidente en funciones no está dispuesto a echar una tarde a vivir el esperpento en el que se ha convertido la vida parlamentaria de unos diputados sin más objetivo que el de tenerle de pim pam pum.

Curry Valenzuela ( ABC )

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