CRISTINA, LA VESTAL LINCHADA

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CRISTINA, LA VESTAL LINCHADA

Menos mal que entonces no había internet porque, si lo hubiera habido, sacarían los vídeos de cuando levantábamos las botellas de leche que estaban en las puertas de las casas en la madrugada de París; es que estábamos muertos de hambre.

Tantos años después, en la sociedad de la comunicación, no cometas un error que tu adversario pueda conocer. Como dice Broderick Crawford en El político, siempre hay algo malo en la vida de cualquier persona. En este instante hay una guillotina incruenta que en 24 horas corta la cabeza de quien estorbe.

Antes teníamos el mundo en las bibliotecas, porque somos animales clasificadores, ahora lo tenemos en una tableta. Estamos observados, grabados, rodeados de tábanos electrónicos, de chapas tramposos, de placados que organizan vendettas dirigidas por los compañeros de partido. Un capricho, un vicio, un impulso irresistible, una adicción almacenada en la nube puede caerte encima como un rayo.

Es lo que le ha ocurrido a Cristina Cifuentes, hija de un general de artillería, que estudió en los Sagrados Corazones, se afilió muy joven a Alianza Popular y ha llegado a ser presidenta de la Comunidad de Madrid. Atacada por el furor ético, quiso ser la adalid de la catarsis, pero es imposible ser vestal en una mancebía. Ella misma ha reconocido que tener tolerancia cero contra la corrupción tiene un precio, aunque debería haber sabido que para mentir hace falta memoria y que no se debe vestir un discurso con embustes.

Según publica OKdiario en una gran exclusiva, los seguratas la sorprendieron cuando guindaba dos botes de 20 euros en un Eroski de Vallecas, cercano a la Asamblea de Madrid. Pablo Echenique relata el episodio como un ajuste cuentas «entre bandas de la mafia gobernante». Pablo Iglesias habla del periodismo de cloacas, cuando las cloacas inundan todas las instituciones del país.

La ya ex presidenta de la Comunidad de Madrid es la última víctima en la lista de los godos del PP en Madrid: o están en la trena o van a estarlo. Si la conducta fuera el resultado de la ideología, el PP debería irse al desierto a meditar. Cristina dice que soportó un linchamiento mañana, tarde y noche; por tierra, mar y aire. Según ella, se va para impedir que la izquierda presente la moción de censura, pero lo cierto es que le han mandado la cabeza de caballo por eso que llaman cleptomanía, la manía de quitar. Parece que es un desorden mental que te lleva a robar algo insignificante para aplacar la ansiedad. Está quedando muy mal, por eso hay que recordar lo que les decía Catón a los romanos: “Preservaos del lujo. Habéis conquistado el país donde crece el algodón, pero acostaos en el duro suelo”.

Raúl del Pozo( El Mundo )