CRÓNICAS DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA.1

mujerderojoñ

CRÓNICAS DE LA INCORRECCIÓN POLÍTICA.1

Hace unos días un grupo de bizarros barbudos, de voz recia, que portaban en su perímetro facial algún piercing y, en honor a la fina estampa que exige lo que representan no iban del todo aseados, mantuvo una reunión en una universidad española con unos de sus responsables.

El asunto del que hablaron tenía carácter reivindicativo y para subrayar el respeto que sienten por la mujer, aunque en esa representación no había ninguna, todo el tiempo se refirieron a sí mismos como “nosotras”.

No sé si de esa misma guisa se expresan los feministas estibadores, que tiene vetada la presencia de mujeres en su privilegiado gueto, pero estoy deseando escuchar a Pablo Iglesias o  a algunos de sus todavía no represaliados colegas, hacer ese destrozo lingüístico en el que priva el ridículo sobre la ortodoxia del lenguaje y del sentido común.

Ahora bien, que no cunda el pánico porque la estupidez de lo políticamente correcto ha devenido en  epidemia, y a día de hoy hasta algunos acomplejados de la derecha parlamentaria han entrado de hoz y coz en esa dinámica del absurdo en la expresión verbal.

Y como una cosa lleva a otra, eso me conduce a preguntarme qué futuro les espera a las strippers y a los jubilados, que son dos colectivos desubicados que solo tienen la oportunidad de confluir en el espacio y en el tiempo con ocasión  de una fiesta de despedida.

Después de lo que ha pasado en Alcalá de Henares  está visto que ya no va a ser posible que a un  pobre hombre , que ha trabajado toda su vida , se le haga una fiesta especial a sus 65 años, que es una edad en la que ya no está uno para levantar pesos …ni ninguna otra cosa.

Algunos  de los  moralistas más críticos deberían saber que en la práctica esa fiesta es algo muy parecido al  timo de la estampita, en la que nada es lo que parece y sólo cree que es verdad el homenajeado o la homenajeada – aquí sí es necesario emplear la doble acepción – porque también hay strippers masculinos que hacen las delicias en las despedidas de solteras.

Como estoy esperando el chaparrón y no quiero hurtarle argumentos a quienes están con la escopeta de la corrección política cargada, no insistiré en si  hubiera  sido mejor haber celebrado el evento fuera de las dependencias municipales, porque si las paredes hablasen, cuando no existían cámaras de video ni  teléfonos móviles, podemos imaginarnos la de fiestas no conocidas que han presenciado los espíritus errantes de los concejales alcalaínos,  que pasaron a mejor vida  hace un montón de años.

Diego Armario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*