Cruce del Rubicón

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Cruce del Rubicón.

Se han dado dos pasos importantes para desbloquear la situación que desde hace siete meses agarrota la política española. De entrada, se ha alcanzado un acuerdo para formar la Mesa del Congreso, su presidencia incluida, con lo que empieza la XII Legislatura. Más importante todavía, Rajoy ha anunciado que está dispuesto a gobernar con sólo los 137 escaños que lidera.

Lo primero se consiguió con un gambito telefónico. Con todos proponiendo su candidato a la presidencia de la Cámara, Rajoy jugó los cuatro puestos que le correspondían en la Mesa con Rivera, al que no le correspondía ninguno, ofreciéndole dos sillas. Le propuso luego como presidente a Jorge Fernández, quemado en el Ministerio del Interior, sabiendo que iba a ser rechazado. Luego, a María Dolores de Cospedal, que como secretaria general del PP tampoco goza de las simpatías de la oposición. Para ofrecer por último a Ana Pastor, la ministra más dialogante, buena gestora e inmaculada del Gobierno, que permitía a Rivera decir sí sin perder demasiado la cara. La maquinaria legislativa se ponía en marcha, dando paso a la gubernamental.

Ahí no basta la estrategia. Se necesita también arrojo, valentía. Algo que nadie atribuía a Rajoy, aunque algún lector de buena memoria recordará que en la Tercera del pasado jueves apuntábamos esa salida: la de gobernar, si no había otro remedio, con sólo 137 diputados. Es lo que ha anunciado, desbaratando todas las previsiones y profecías. En la vida de todo político llega un momento en que hay que cruzar un Rubicón y éste era el de Mariano Rajoy. Haberlo hecho antes hubiera sido prematuro. Dejarlo para luego, demasiado tarde. Es ahora, cuando el electorado está harto de políticos que sólo piensan en los sillones, de encuestas manipuladas y de expertos que siempre se equivocan. Rajoy cree que la puesta en marcha del Congreso provocará un arrastre que le dé la oportunidad de ser elegido, por la sencilla razón de que la alternativa son unas nuevas elecciones. Algo que nadie quiere.

Pero ¿podrá gobernar en la más estricta soledad? Él cree que sí, pues en otro caso, un hombre precavido con él no lo hubiera hecho. Y lo cree por tres razones: la primera, porque ve a la oposición fragmentada como nunca, incapaz por tanto de crear una alternativa de gobierno. Segundo, porque Ciudadanos parece haber reconocido que su papel no es ocupar el centro-derecha, sino ser el ala liberal del mismo, ayudándole a renovarse y poner en prácticas las reformas que el país necesita. Por último, porque con España creciendo un 3,3 por ciento, el paro descendiendo, las exportaciones creciendo, un problemaza territorial y una durísima negociación con Bruselas por delante, quien se atreva a boicotearle se da un tiro no en el pie, sino en la sien. Aunque Iglesias sigue tentando a Sánchez con una candidatura de izquierdas y los nacionalistas al PP con sus votos. ¿Que va a ser una legislatura sobre el alambre, como les decía en esa Tercera? Seguro. ¿Que la alternativa es infinitamente peor? Más seguro todavía. Abróchense los cinturones de seguridad.

José María Carrascal ( ABC )

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