Dar miedo es una gilipolluá

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Dar miedo es una gilipolluá

Pablo Iglesias – al que hace tiempo sus asesores le aconsejaron que no enseñara tanto los dientes cuando habla excitado, porque tiene pinta de buldozer – es un tío coherente que dice lo que piensa y, en cuanto tenga la oportunidad, hará lo que dice.

Estoy persuadido de que no lamenta esos videos que permanecen en youtube, en los que habla de ejercer la violencia física, utilizar cócteles molotov y practicar la justicia proletaria, porque no quiere arrepentirse de  que algún día alguien le acuse de que se ha amariconado.

Contrariamente a lo que les sucede a otros políticos, el número uno de Podemos lo pasa mal cuando dice que en su partido son socialdemócratas en vez de comunistas y, para que no exista la menor duda, es el diputado de izquierdas que más veces ha levantado el puño cerrado en el parlamento, en los últimos cuarenta y dos años.

A Pablo Iglesias no le importa llamarle asesino a Felipe González ni fascista a Rajoy, porque para él lo que representan ambos es escoria y por todas esas razones sostiene que lo que debe hacer Podemos es dar miedo, cuanto más, mejor,  y cuando a más gente, mucho mejor.

Al líder desaliñado  de Podemos se la suda lo que yo escriba y lo que piensen cientos o miles de personas que no coinciden con él, pero no tolera que uno de los suyos le lleve la contraria, y por eso  la discusión sobre estrategia política entre  él y su número dos, Iñigo Errejón, se dirime en cuánto miedo tiene que dar Podemos para conseguir ganar las elecciones.

Como decía yo ayer, hablando de otro tema, aquí también se trata de una cuestión de huevos, de ver quién es el más macho, el más rojo, el más sectario, el más intolerante y sobre todo, quién asume, sin ningún pudor, el papel del vengador justiciero.

Iñigo Errejón, tiene más inteligencia que fuerza bruta, lleva el pelo corto, viste chaqueta cuando va al Parlamento  y hasta ahora nadie le ha visto su camisa machada de sudor a la altura de los sobacos.

Es otro estilo y, si alguien piensa que es un socialdemócrata amariconado, comete un error garrafal, porque antes de ser diputado ya pronunciaba mítines y su pensamiento de izquierda está perfectamente definido.

Yo creo que es mucho más inteligente que su jefe – al que le disputa el liderazgo de Podemos – y que sabe que para gobernar no hay que dar miedo, sino seducir.

La gente tiene miedo a la enfermedad, al paro, a que le suceda algo malo a sus hijos, al terrorismo islamista y … a los gilipollas con poder, porque pueden hacernos un daño infinito, pero no a los que aprietan los dientes cierran el puño y gritan cual profetas del apocalipsis.

De todas formas yo agradezco  a los de Podemos estas discusiones porque ayudan  a elevar el nivel del debate.

El miedo siempre fue un asunto que no deja indiferente a nadie, en cambio la mediocridad y el mariconeo que practica el otro que se reclama de izquierdas y que medita en solitario cómo derrotar a los suyos primero para aliarse con quienes les van a hacer desaparecer después, provoca hastío.

Diego Armario

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