De Pocoyó al ” No sin mi hijo “

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De Pocoyó al ” No sin mi hijo “.

Ya sé que la comparación no les va a gustar, pero ayer los diputados de Podemos parecían novios de serie americana leyendo sus votos matrimoniales.

Me los imagino dedicando gran parte de estos días de asueto ha emborronar folios en busca de una frase redonda con la que adornar lo que se debería limitar a un sí o a un no. Se les pregunta si aceptan el cargo, no las razones peregrinas por las que lo aceptan, pero, como además de novatos, se mueren por competir entre ellos para ver quién es el más epatante, hacen como que no se enteran y sueltan una coletilla con la esperanza de llegar a formar parte de algún recopilatorio de frases célebres ( – A ver qué te parece esto: “para poner esta Cámara al servicio del derecho a decidir “. –Un poco soso, ¿no?.  – ¿ Y si digo “del derecho a decidir de todos los pueblos de mundo?.  – Mucho mejor, dónde va a parar.  – Vale, espera que lo escriba no vaya a ser que se me olvide…)

Patxi López, que apunta maneras de Presidente poco paciente, ha dado muestras de cierta insensibilidad literaria y a más de uno le ha chafado la coda y el DVD que había dejado grabando en casa (.– Una lástima, hijo: con lo bien que te había quedado lo de la libertad y la república, y el sieso del López va y te corta el micro .  – Pero la bufanda del arco iris sí se ha visto, ¿no? . – Eso sí, pero por la tele la franja roja parecía rosa palo, y la azul, verde manzana. No se sabía muy bien si ibas de reivindicativo o disfrazado de Pocoyó…)

Por lo demás hay que reconocer que nadie como estos chicos para acercar la política al nivel de la calle que es, desde el punto de vista literal, el de la suela de los zapatos. Eso sí: espectáculo, todo. Desde los dos que han llegado en unas bicicletas alquiladas a 200 metros de la puerta del Congreso, hasta los que han aparecido acompañados por una banda de música que ha interpretado un animado repertorio de tres piezas, previo consenso con los policías nacionales de la puerta, pasando por el “no sin mi hijo” de Carolina Bescansa a la que le están dando hasta en el velo del paladar por utilizar a su niño de panfleto.

No sabemos si lo siguiente será ir al escaño con un camping gas para recalentar el tupper in situ o una suelta de vaquillas por los pasillos del Congreso, pero somos muchos los que nos frotamos las manos por la vidilla que nos van a dar a todos los que nos dedicamos a esto de escribir. El morbo está ahora en saber si después de verse entre esta tropa y Celia Villalobos, Patxi López ya habrá empezado a preguntarse si no se ha precipitado un poco al aceptar el cargo.

Ely del Valle ( es.diario )

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