DEL CARLISMO AL SEPARATISMO CATALÁN

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DEL CARLISMO AL SEPARATISMO CATALÁN

¿Será un capricho del azar el hecho de que los enclaves independentistas en este 2017 coincidan con los feudos carlistas del siglo XIX? Probablemente, no es pura casualidad geográfica sino consecuencia del devenir histórico. A un tiro de piedra de la Pastelería Puigdemont -regentada durante generaciones por la familia del presidente de la Generalitat de Cataluña en el centro de Amer (Gerona)-, en abril de 1849 capitulaban las fuerzas de Ramón Cabrera dando por acabada la Segunda Guerra Carlista. Amer, donde nació, creció y se formó Carles Puigdemont había sido el cuartel general carlista en el conflicto bélico por el proteccionismo de la industria y la agricultura catalanas. Los vestigios carlistas fueron parte de la formación del actual presidente de la Generalitat, candidato de CiU a la presidencia del Gobierno catalán.

Ni para España ni para Cataluña el 2017 es 1833, no obstante, en el discurso independentista o soberanista que han tejido la mayoría de las fuerzas catalanas (ahora están en mayoría en el Parlamento de Cataluña) se vislumbran algunos aspectos anotados en la doctrina carlista de hace dos siglos. Y si me limito al personaje de Ramón Cabrera: acabó reconociendo a Alfonso XII como rey legítimo mientras vivía un exilio dorado en Inglaterra en el que conspiró por lo que él creía un futuro mejor para España.

Conxa Rodríguez( El Mundo )