DEL ” PROCÉS ” AL PÁNICO

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DEL ” PROCÉS ” AL PÁNICO

Algunos burgueses temen a la CUP, un partido antipartido, que ha manifestado su intención de cortar la cabeza al Rey. Esa fuerza asamblearia organiza vermut de campaña y con sus 100 concejales es la vanguardia y la guía del procés. «Son unos fanáticos. Esto termina en violencia y en estado de excepción», me cuenta un catalán que tienen casa en el Penedés. Esa comarca de viñas y carlistas teme los escraches que se han extendido por las calles en los días de rosas y canciones. «¿Què volen aquesta gent?», se preguntó María del Mar Bonet en la manifestación del sábado, ante el deletreo de los labios de Puigdemont y los sollozos melancólicos de individuos con lazos amarillos. La gran artista repetía esa canción mítica antifranquista escrita para denunciar la muerte de Rafael Guijarro del que se sospechaba que la policía había arrojado por la ventana. María del Mar Bonet y otros dirigentes del independentismo decían que seguimos en el franquismo Definían la restauración de la Constitución como un golpe de Estado. Estaban mintiendo.

Lo que ha ocurrido es que los nacionalistas habían convertido la Generalitat en una cueva de ladrones y habían organizado un happening de banderas, un nacionalpopulismo de barretina. «Que volen aquesta gent / que truquen de matinada», decía María del Mar en vez de preguntar a dónde iban. Ahora ya sabemos que se dirigían a la ruina. Pero no todo son señales de terror: en la protesta del sábado, que se temía como la más grande que vieron los siglos, los millones de otras veces se redujeron a la mitad; irán siendo menos cuando caigan en la cuenta de que los profetas en coche oficial los están llevando a la quiebra.

La mayoría de españoles apoya la aplicación del artículo 155 de la Constitución que intenta desmontar el «optimismo barato», el «empozoñamiento», «la mentira con alas» (Stefan Zweig), la absurda collonada de un grupo de visionarios que estaban convirtiendo a los catalanes en la secta del sol. Aun siendo menos los que se manifiestan en las calles, aún son muchos en la performance. La batalla sigue siendo incierta, porque aunque el Gobierno de España defienda la democracia, -como dijo Camus, refiriéndose a España-, se puede tener la razón y ser derrotado.Las masas agitadas han visto como se escapaban los bancos y cómo Europa y América, no se oponían a la puesta en marcha del artículo 155. Los independentistas se han burlado de las leyes, y como dice el proverbio: si el perro ladra demasiado, acaba de ser mordido por el perrazo.

Raúl del Pozo ( El Mundo )