¿ DEMÓCRATAS ?…EL ” VALOR ” SE LES SUPONE

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¿ DEMÓCRATAS ?…EL ” VALOR ” SE LES SUPONE.

Lo vuelvo a ver en el acto conmemorativo del Congreso del voto en libertad, el sainete se repite una y otra vez hasta el hastío, obliga cada vez más a pensar que lo que en verdad parece el objeto de la añoranza de todos estos antifranquistas sobrevenidos, ¡42 años después de la muerte del dictador!, es a Franco mismo en su misma mismidad. Lo necesitan. Un Franco, una dictadura a la que derrotar. Ellos, solo ellos.¡Que valiente es la lanza a moro muerto!.

Lo que vienen a decir y llevan repitiendo de todas las maneras posibles, y utilizando cualquier subterfugio es que todos los españoles en su conjunto, los que con generosidad y esperanza en el futuro, lograron la verdadera epopeya de la reconciliación, la gesta de la democracia y la hazaña de la Constitución, son-fuimos- unos cobardes calzonazos. Que aquello que ha propiciado la época de mayor progreso, convivencia en paz y desarrollo social de la historia de España fue un remedo, una mala copia para hacerlo colar como democracia, del Régimen Franquista, y por eso, y con babosa intención, le apodan el “Régimen del 78” y que ellos, los héroes, los bravos, los vengadores del pueblo, los salvadores lo hubieran hecho mucho mejor, que, vamos, a “Franco ellos lo hubieran matado bien muerto” y que todo hubiera ido ido maravillosamente bien, donde va a parar. Hoy viviríamos en el paraíso como…bueno como quien es mejor no mentarlo.

En el Congreso, Podemos volvió a montar el títere y a la comparsa habitual, Bildu, ERC se unió una parte del PSOE “morecido” con Odón Elorza portando la enseña de la entrega. No aplaudieron el discurso del rey, que no es reprochable en sí y que en su derecho están, pero que también, no todos, la verdad, se quedaron insultantemente sentado cuando sonó el himno nacional, y eso ya es harina de otro costal. Eso es insultarnos a todos los demás.

El discurso de don Felipe no les gustó. Y es lógico y está en razón, porque fue impecablemente democrático y de un rey constitucional, con la reiterada y explicita condena a la Guerra Civil y a la Dictadura, exacto en la memoria de nuestra reciente historia, lo conseguido no fue una obra de “élites” sino de una ilusión colectiva y el coraje del conjunto del pueblo español, que es algo mucho mayor y con mucho más raíz, que la famosa “gente” que son los que les votan a ellos, y preciso en la defensa de la soberanía recobrada y que no se va a dejar trocear ni robar por un golpe contra ella de los secesionistas catalanes, y por ellos que en ese principio del robo de nuestro voto están con ellos y en contra de la soberanía popular. ¿Cómo les iba a gustar?. Mejor que no.

Porque a uno, ya llegados a este punto, lo que le empieza a venir a la cabeza es aquello de la mili.- que ellos no hicieron y dudo ya que ni siquiera la hiciera su converso exJemad- en la que el “valor” se nos suponía. Pues va pareciendo cada vez más que a estos Podemitas e islas adyacentes o en rumbo de adhesión también vamos a tener que “suponer” el valor y la condición de demócratas. Que es un suponer dadas sus filias y actitudes.

 El borrón que empañó la celebración fue la ausencia del rey emérito, don Juan Carlos. No fue invitado. No fue cosa del Congreso sino de la propia Zarzuela. El hecho de que solo haya un rey y este es ahora don Felipe, algo evidente y obvio, no obsta para que en este día tan esencial y tan especial, don Juan Carlos no estuviera allí. Don Felipe, que no suele equivocarse, se ha equivocado esta vez. Y hay que decirlo.

La ausencia de su padre ha sido en verdad clamorosa y el clamor una reivindicación de su papel y su figura en la Transición. Sin él, sin Suárez, sin tantos otros muchos hoy fallecidos y otros por fortuna presentes allí, todo esto no hubiera podido ser y no sabemos en que abismo y que tiniebla nos hubiéramos metido. Pero don Juan Carlos faltaba y debiera haber estado, por encima de cualquier protocolo, que ese se cambia cuando las situaciones lo obligan y punto. El que haya habido tan abrumadora sensación de su falta es la mejor prueba de que nunca debería haber faltado.

Antonio Pérez Henares

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