DERROTADA LA FARSA

cobardon

DERROTADA LA FARSA

Jordi Turull, un aburrido aparatich de la banda del 3% de los Pujol, no fue elegido ayer president. No bailaron con él el mambo los la CUP. Los anticapitalistas desbarataron con cierto sadismo la marrullería de los independentistas para coaccionar al Tribunal Supremo. El candidato en un discurso gélido y mediocre habló mucho de paz, de dialogo, de democracia, de restaurar las instituciones; pidió una soberanía mayor y ofreció bandera blanca al Gobierno español después de haberlo acusado de utilizar la represión como respuesta a las urnas. Ofreció diálogo a Mariano Rajoy, no se salió de la senda de la Constitución, no pronunció la palabra república o independencia, no pisó las lindes de la legalidad, no citó la vía unilateral y no levantó aplauso alguno.

La fortuna o la fatalidad de Cataluña está en las puntillas de la toga del juez Llarena, aunque sigue la crisis de Estado, la posibilidad de que que se vaya todo a hacer puñetas. Algunos de los dirigentes de la revuelta están en la cárcel y otros pueden entrar hoy o dentro de unos meses, pero aún quedan talibanes dispuestos a insistir en su fanatismo, aunque se hundan Cataluña y España. “Querían blindar a Turull como president un año y medio, y si lo inhabilitan o lo meten en la cárcel, armar el cirio con el demoledor mensaje de que el Estado español ha derribado al presidente electo de Cataluña”, comenta un jurista. Ahora seguirán calumniando nuestra democracia en el exterior. “El 80% de la actividad del Ministro de Exteriores lo dedica al procés y continuará en el futuro”.

Todo fue un espectáculo tétrico a las cinco de la tarde. Lo dijo Carlos Carrizosa el portavoz de Ciudadanos: “En este Parlament se está representando una farsa” e Inés Arrimadas utilizó la analogía de la novela larga y cara: “Quieren alargar el ruido y la confrontación”. «Han roto por la mitad la sociedad”.

Según Pla el teatro catalán es mediocre y precario; quizás porque no tuvieron corte. El nacionalismo quiso salir del escenario a la calle con ánimo de subvertir y provocar desde el happening. Como Arrabal en su teatro de absurdo, saltaron al vacío desde un castillo en el aire. Han convertido en un local de dramas la Ciudadela de baldosas rojas que fue un arsenal militar construido por orden de Felipe V. Buscan un soñador para un pueblo esposado para llevar su posverdad y victimismo por el mundo. Los espectadores son las masas, aunque cada vez las colas son más cortas. Miquel Iceta dibujó la situación como un pozo sin salida. Les dijo Inés Arrimadas, magnífica, que los que han roto la convivencia no pueden volver a coserla.

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor