DESAYUNAR EN EL INFIERNO

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DESAYUNAR EN EL INFIERNO

Flamenco quiere decir bragado, calé y cante hondo. También se llaman flamencos a las aves de patas largas y a los que lucharon contra España en los tiempos imperiales; el vocablo tiene además la significación de rebelde, huido. Eran flamencos los de los Países Bajos y los que los combatían. Flamenco era Julián Romero nacido en la provincia de Cuenca. Se alistó como mochilero y mozo de tambor en los tercios. Combatió en San Quintín. Se le llamó “mediohombre” porque perdió un ojo, una pierna, un brazo, tres hermanos y un hijo en las batallas. Llegó a maestre de campo.

Al mando de los tercios, participó en la batalla contra los rebeldes en Amberes que habían acorralado a los españoles. Soldados hambrientos que no cobraban soldada se habían amotinado, pero llegaron los soldados a la ciudad para ayudar a los compañeros. «Venimos -dijeron- con propósito cierto de victoria, y así hemos de cenar en Amberes, o desayunar en el infierno».

441 años después del saqueo de Amberes, el presidente de Nueva Alianza Bart De Wever ha recordado en un tuit aquella fecha, a propósito de la fuga de Puigdemont: “Recordamos la furia española, en el día más sangriento de nuestra historia: 10.000 muertos en Amberes por Felipe II“. Los racistas de Nueva Alianza son los que han acogido y protegido a Puigdemont, que no tiene nada de flamenco; más bien es la nueva metáfora de los que se escapaban de España para destruirla y maldecirla. También es de Nueva Alianza Jan Jambon, al que le ha dado en las orejas Esteban González Pons, vicepresidente del Parlamento Europeo, después de que ese ministro del Interior flamenco haya criticado la imparcialidad de la justicia española por el encarcelamiento de los separatistas.

He llamado esta mañana al gran Pons y me dice: “Los independentistas flamencos colaboraron con los nazis durante la ocupación de Bélgica. El mismo Jambon que defiende a Puigdemont hace un año provocó un escándalo porque defiende a los colaboracionistas nazis. La izquierda española no sabe con qué lobos negros se está metiendo en la cama: Le Pen, FarageWilders, Jambon”.

Que recuerde la izquierda que el nacionalismo es la guerra. Que sepa que Puigdmont ha buscado refugio en el territorio de los flamencos antieuropeos, como hacían los enemigos de España en la época de Julián Romero. Esa extrema derecha flamenca va a poner todo tipo de enredos leguleyos para evitar que Puigdemont cumpla con la justicia. Así que hago dos preguntas a la UE: ¿Por qué en Gante hay etarras que regentan bares y la justicia belga se niega a extraditarlos? ¿Es Bruselas xenófoba, la capital de aquella idea tan bonita que se llamó Europa?

Raúl del Pozo ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor