Dineros de la Iglesia, beneficio para todos

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Dineros de la Iglesia, beneficio para todos.

Advertencia amable y cargada de humanidad para aquellos que formen parte del grueso anticlerical, comecuras, laicistas rancios, ateos combativos, partidarios del exterminio de la religión católica, etcétera… Prescindan hoy de la obligada lectura de esta columna. Una vez más, no les va a gustar; pero hoy, además, contiene información sensible que puede contrariar sus dogmas establecidos y sus verdades únicas. Aquí a mi mismo lado tienen a mis compañeros que les van a irritar igual, pero hablando de política, y ahí siempre se puede agarrar uno a algún resquicio.

Vengo a proclamar algunas cifras y a explicar la razón por la cual el Estado tiene un gran alivio con la Iglesia católica. Esta semana se han presentado los resultados a favor de la Iglesia de la declaración realizada el año pasado por los españoles que pagan impuestos. La Iglesia recibirá 250,3 millones de euros. No se los regala el Estado. El Estado es un simple intermediario: se los asignan las personas que marcan una X en la famosa casilla, que este año han sido 23.000 más. Al haber ascendido la recaudación, es decir, al haber más personas que han declarado haber ganado dinero que antes no ganaban, también se ha producido un aumento en el dinero captado. ¿Captado para qué?: paso a pormenorizar.

Más de siete millones de declaraciones han marcado la X. Corresponden a casi diez millones de personas, ya que muchas de ellas son declaraciones conjuntas. Son personas que muestran indudable confianza en la Iglesia católica y que quieren que ese dinero se distribuya entre sus diócesis para las diferentes actividades que lleva a cabo. Pormenorizo. Los sacerdotes, obispos y otros trabajadores de la Iglesia ganan un sueldo. El cura de mi parroquia, don Manuel, que es estupendo y me suelta unas homilías que da gusto escucharlas, gana 800 euros al mes. Si a la parroquia le hace falta dinero, más de un cura le da del suyo, por cierto. El arzobispo de mi diócesis gana 1.200 euros. Di tú que vive en sede canónica, sí, pero el cargo que ocupa conlleva gastos, muchos. Un directivo de cualquier empresa de ese rango gana cien veces más.

Y, además, conociéndole, estoy seguro de que no hace uso de ese dinero. Con el dinero de los contribuyentes la Iglesia cuida de un patrimonio inmemorial (que siempre algún Ayuntamiento de mojoneros le quiere birlar), mantiene a no pocos trabajadores seglares y, por supuesto, alimenta a Cáritas, organización que hace por el prójimo infinitamente más que cualquiera de los que hoy han dejado ya de leer esta columna. Conviene recordar que, al contrario que la Iglesia católica, el resto de religiones sí tienen una asignación directa a través de la fundación pública «Pluralismo y Convivencia», financiada por los Presupuestos Generales del Estado. Lo cual a la Iglesia no le parece mal, ya que si tuvieran que alimentarse de la X en una casilla me parece a mí que andarían sin demasiados recursos.

Así que a la duda que se planteaba el diario «El País», que se preguntaba si con el dinero de la renta la Iglesia organizaba campañas antiaborto o sufragaba medios de comunicación, se le puede contestar tranquilamente que ninguno de esos euros es para pagar deuda alguna, ni nómina ajena ni bonus de consejeros delegados. El dinero es para hacer el bien, y no hay que presionar a ningún partido para que le arregle las cuentas pendientes. Es para sostener la labor eclesial: evangelizar y cumplir con el compromiso pastoral y social, amén del educativo, que tanto dinero le ahorra al Estado.

A no pocos podrán brotarles sarpullidos, pero la realidad se demuestra con datos y números. Y con humanidad. Y con bondad. Y con la grandeza y sacrificio de tantos cristianos involucrados en el bien común. Le pese a quien le pese.

Carlos Herrera ( ABC )

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