DOLERA, ” UNA DI NOI “

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DOLERA, ” UNA DI NOI ”

Una di noi, pensé. Era ya al final de la entrevista a Leticia Dolera, actriz y feminista, que publicaron en la contra de éste nuestro periódico. Le recordaron que “el feminismo también tiene daños colaterales. Las azafatas de la Fórmula 1 se han quejado amargamente porque por su culpa se han quedado sin trabajo”. Respondió que “no pasa nada, se iban a quedar sin trabajo igualmente en un tiempo, en cuanto engordaran o se quedaran embarazadas o les diera por cumplir años”.

No pasa nada. Qué va a pasar, mujer, si al final, por la tonta manía de cumplir años, todos muertosUna di noi, decía, porque no es la única que ve en este nihilismo impostado, en este nihilismo pijo, un gran consuelo para las pérdidas ajenas. Qué más dará lo que quieran o dejen de querer las azafatas, si al final la vida son dos días, ellas son azafatas y la libertad es una ilusión. Una ilusión que explica que todavía hoy, ¡en pleno siglo XXI!, haya quien considere paternalista y de mala educación que una actriz y cuatro tuiteras puedan decidir qué conviene a todas las mujeres y de qué trabajos habrá que liberarlas incluso en contra de su (servil) voluntad.

Una ilusión, pero imprescindible para entender que la libertad de los demás no puede medirse ni reconocerse en las decisiones que toman, sino en el modo que tienen de tomarlas. Que por eso, cuanto más libre es una sociedad, más distintas son las decisiones que toman sus distintas gentes. Y que por eso es de una cortesía elemental, fundamental incluso para la convivencia democrática entre libres e iguales, el suponer en los demás la misma libertad de elección, con sus mismos condicionantes y sus mismas dificultades y sus mismas limitaciones y sus mismos posibles y frecuentes errores, que sin remedio nos vemos obligados a reconocer en nosotros mismos.

Y en esta cortesía, y en nada más, debería basarse el rechazo a las mujeres objeto, que no son las azafatas, sino las mujeres que han sido liberadas a la fuerza de sus equivocadas decisiones y de su falible capacidad de elección, y usadas como medios, como daños colaterales en la causa de la liberación femenina. Una cortesía incompatible con esta ridícula huelga del próximo día 8, donde se convoca a las mujeres para las funciones de decorado de una nueva, y cuántas van, representación de la revolución pija; anticapitalista, altermundista y por “la soberanía (alimentaria, al menos) de los pueblos”.

Ferran Caballero ( El Mundo )