A DONDE LLEVA LA HUIDA

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A DONDE LLEVA LA HUIDA

En la víspera del 1 de octubre, un amigo, habitualmente bien informado y recién llegado de una semana de trabajo en Barcelona, criticaba a los medios de comunicación porque estaban haciendo una montaña de una situación de auténtica normalidad en las calles de la capital catalana. Pasó un día y afloraron urnas y papeletas por doquier, se desplegaron escudos y se desenfundaron porras, y desde entonces no dejó de pasar nada. Hoy vuelvo a ver a mi amigo y hablaremos de cómo se celebró un referéndum ilegal, del acoso primero a los alcaldes y luego a los policías, de las cargas policiales, de las cifras de heridos, de las calles llenas de a favor y en contra, de la declaración interruptus de la independencia, de la declaración unilateral de independencia, de la intervención de la autonomía, y como no, de los presuntos rebeldes, presuntos sediciosos y presuntos malversadores que están en prisión o prófugos. Normalidad.

Hablaremos también de que Puigdemont se ha echado al monte con un zurrón repleto de victimismo con el que espera conseguir que el mundo le entienda y se compadezca. Que no se queje, con sus compañeros en la cárcel el zurrón le va a rebosar. ¡Cuánto hubiera dado Rajoy por que los ex consellers pudieran estar paseando este domingo por las Ramblas! Pero hay una juez que, ayudada por la actitud de los prófugos, le ha jorobado sus deseos. La separación de los poderes se interpreta así. Usted sabe, ex president, por mucho que lo mezcle todo y atribuya el encarcelamiento a “la furia desbocada del Estado”, que para el Gobierno español es el peor escenario. Leyendo los veinte folios del auto de prisión, parece sencillo.

A la juez Lamela el fiscal le ha dicho que “los investigados urdieron una estrategia de todo el movimiento secesionista, perfectamente organizada y con reparto de papeles”, y ella cree que es cierto. Y, ¿hay riesgo de fuga?. Pues teniendo en cuenta “la gravedad de los delitos que se imputan a los querellados y de las penas que lleva aparejadas”, y la “alta probabilidad” de que puedan “ocultar, alterar o destruir fuentes de prueba”, pues lo hay. Aun así, podría haberlos dejado en libertad, pero la magistrada no pasó por alto que “el poder adquisitivo de los querellados les permite abandonar fácilmente el territorio español”, como demuestra el hecho de que “algunos de los querellados ya se han desplazado a otros países eludiendo sus responsabilidades penales”.

Puigdemont ha hecho suya esa máxima que dice que “la huida no ha llevado a nadie a ningún sitio”. La suya ha contribuido a llevar a sus ex consellers a la cárcel.

Rafael Moyano ( El Mundo )

viñeta de Linda Galmor