Efecto boomerang

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Efecto boomerang

Estoy, como todos, hasta las clavículas de la corrupción. No tanto por sí misma, que eso va de suyo, como por el hecho de que se haya convertido en el único argumento político que unos y otros esgrimen para intentar rebañar votos. El análisis, las propuestas, las iniciativas, la crítica y hasta la ideología han desaparecido del discurso de los partidos y lo único que escuchamos son reproches para los demás, disculpas para los propios y comparativas absurdas entre la cantidad y la calidad de la porquería de cada uno.

Ni es de recibo que se intente minimizar un presunto blanqueo de capitales apelando a la birria de capital blanqueado, ni tiene un pase la defensa de quienes, en el mejor de los casos, han consentido una flagrante desviación de fondos públicos.

Ely del Valle ( La Razón )

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