El abuso de lo federal

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El abuso de lo federal.

Los socialistas andan empeñados en que se redacte una Constitución federal para España. Suena bien. Pero nadie sabe lo que significa el apellido. ¿Los estados federados tendrán más o menos personalidad que las actuales autonomías? ¿La igualdad lógica entre los estados federados resistirá la tradición de más privilegios para vascos, navarros y catalanes? Repito, nadie lo sabe.

La confusión proviene de que a la estructura regional del PSOE la llaman Federal. Pero eso es una confusión: significa lo que uno quiera. No es federal el sistema de los barones y baronesas de cada partido al frente de las distintas regiones. Se acerca más al caciquismo tradicional. De momento, el caciquismo se adscribe a los dos grandes partidos, pero da la impresión de que a él se apuntan también los partidos emergentes. Resuena el diagnóstico que hacía Unamuno sobre el “fulanismo”

Asombra la liviandad con la que los líderes de ciertos partidos propugnan las elecciones primarias de los altos cargos. Nótese que ellos han sido nombrados a dedo y, si no a dedo, en primarias con una sola candidatura. Eso es tomarse a risa la democracia.

El desusado atractivo de lo federal se explica porque es la manera taimada de reconocer un estatuto privilegiado para Cataluña. Pero luego lo exigirá el País Vasconavarro o como se llame. Y después todas las demás regiones. Y vuelta a empezar.

El federalismo implica realmente un sistema republicano. El problema en España es que habría que elegir un presidente de la República por encima de los partidos. No habría mejor candidato que Felipe de Borbón. Volvemos a la tecla de inicio.

Se comprenderá el dibujo laberíntico del federalismo español. Es decir, no parece tener salida. O si existiera, se necesitaría mucho tiempo y esfuerzo para encontrarla. Bastantes problemas reales y urgentes tenemos en España como para entretenernos en discusiones bizantinas federalistas.

El mayor riesgo del federalismo es que su principal defensor, el PSOE, puede ser fagocitado por Podemos y sus secuaces. En cuyo caso, adiós a la democracia representativa. El federalismo sería entonces parecido al de los países comunistas, esto es, la nada caótica y absurda.

Amando de Miguel ( Libertad Digital )

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