EL AGUA ASESINA

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EL AGUA ASESINA

Nicolás Maduro ha defendido a sus guardias bolivarianos. Define su actuación en estas últimas semanas de «heroica». Ahora entiendo el motivo del silencio en el Vaticano. Ni él ni sus guardias, ni sus cubanos asimilados, ni sus generales narcotraficantes, han tenido que ver con la muerte de 76 manifestantes en las calles de las ciudades de Venezuela. La mayoría, jóvenes, víctimas de disparos de espectacular precisión.

Orificios en la cabeza, en la nuca, en el pecho… Después de las dolientes y sentidas palabras de Maduro, la confusión es total. Dice Maduro que sus guardias no han asesinado a nadie. Que las armas de fuego y las escopetas de perdigones están prohibidas. Y que sólo se han autorizado para dispersar a los manifestantes, los cañones de agua y esos «gasecitos lacrimógenos».

Alfonso Ussia ( La Razón )

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